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domingo, 6 de septiembre de 2009

Miramientos- Javier Marías

Entrá a leer al Blog de lecturas, hay novedades:




Miramientos
Javier Marías
De bolsillo
(2008)

(Buenos Aires)Araceli Otamendi

En este libro el escritor español Javier Marías realiza una serie de retratos a partir de fotografías de distintos escritores: Ramón María del Valle- Inclán, Jorge Luis Borges, Vicente Aleixandre, Juan Benet, Adolfo Bioy Casares, Federico García Lorca, Victoria Ocampo, Fernando Savater, Guillermo Cabrera Infante, Pablo Neruda, Eduardo Mendoza, Antonio Martínez Sarrión, Luis Cernuda, Horacio Quiroga y él mismo.
Fotos y textos remiten funcionalmente unas a otros, dejando al descubierto cómo el autor comenta lo que contempla. Hay una serie de reflexiones y profundidad para retratar con palabras a estas personalidades literarias. “Miramientos” se refiere a mirar, atender, o considerar algo. En el caso de Jorge Luis Borges, el adjetivo utilizado por Marías es “desvalido”. Es una fotografía de Borges cuando ya tenía más de cincuenta años. “Borges nunca fue joven o esa impresión nos ha quedado – hay rasgos reñidos con el concepto -, y sin embargo lo parece en la primera foto por contraste con su larga vejez, aunque aqui tenía más de cincuenta años…”, dice el autor. También lo define así: “…No hay ningún desenfado, parece un médico de cuando se respetaba a los médicos…”. Acerca de la otra fotografía de Borges, de su vejez, Marías dice: "...A estas alturas de su vida Borges ya estará acostumbrado y no posa, entre otros motivos porque no puede controlar lo invisible ni sentirse herido por quienes lo inmortalizan. Es mucho más viejo, no ve y sin embargo se lo nota más seguro de sí mismo: ya es un hombre malicioso y se ha dejado crecer las patillas, una concesión incomprensible. Tal vez sabe que sus escritos, su nombre y su rostro se han mezclado definitivamente...".
Otro de los escritores argentinos, Adolfo Bioy Casares es retratado o mirado como “conforme”: “...El rostro de Adolfo Bioy Casares es sin duda uno de los más distinguidos y mejor parecidos de la literatura de este siglo, y uno pensaría que tal regalo ha sido un lastre y un freno para su figura pública: en el fondo un escritor guapo no está bien visto, no es lo que se espera de él y en ello hay algo de afrenta; y al igual que las mujeres hermosas debían dar pruebas fehacientes de su inteligencia en mayor medida que las poco agraciadas, un escritor apuesto tiene que convencer de la calidad de sus libros con más dificultades que si nadie conociera sus rasgos o éstos fueran vulgares…”.
Marías trabaja con dos retratos de Bioy, uno donde tiene cuarenta y siete años y el otro cuando tiene unos setenta y cuatro años. Acerca de esta última, dice: “…es una mirada doliente aunque sin queja, ese hombre nunca se lamentaría de su suerte ni de sus pérdidas ni de su destino por crueles que hubieran sido, él ajusta las extrañas cuentas de su vida tan sólo en privado…”.
En cuanto a Victoria Ocampo, definida como “fantástica” , Javier Marías trabaja con dos fotografías. Una de Victoria Ocampo reunida con Rabindranah Tagore, la Condesa de Noailles y el Ministro Francés de Bellas Artes. Marías apunta al grupo pero salva a Victoria, quien se encuentra a la derecha de la fotografía – a su izquierda está Rabindranah Tagore - : “…Somos siempre benévolos con el pasado. El equivalente actual de la primera foto nos sería intolerable (o no tanto: nuestro tiempo se deteriora rápido), y nadie con un átomo de seriedad o talento, como Victoria Ocampo, formaría parte del cuadro sin ruborizarse. Con todo, la escritora argentina pertenece al grupo de la derecha, esto es, a la mitad digna de la fotografía, perfectamente aceptable...".
La otra fotografía es de la vejez de Ocampo, a quien Marías elogia: “…está más guapa que cuando era joven, como si la larga costumbre de la admiración recibida la hubiera hecho considerarse por fin admirable en todos los sentidos y en todos los campos. La tela de la chaqueta es magnífica y el foulard no ha empeorado, pero ya no importan nada: esa mujer sabe ahora que lo social es secundario, pese a haberle dedicado tanto tiempo. Los labios expectantes, los ojos fantásticos, quien mira con ellos no se ha rendido”.

En esta reseña me he ocupado únicamente de los escritores argentinos. Las otras miradas de Javier Marías también son extraordinarias y muestran la aguda mirada de un gran escritor.

(c) Araceli Otamendi


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