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jueves, 1 de agosto de 2013

El guiño de Don Eulalio - Washington Daniel Gorosito Pérez

                               

(México D.F.)

¿Quién puede imaginar Guanajuato sin el Museo Iconográfico del Quijote?
Ese cuestionamiento me lo hago interiormente al visitar por enésima vez ese
recinto  dedicado al Caballero de la Mancha con mis alumnos universitarios.
 Aunque debo confesar que lo que más me emociona, es antes de ingresar,
pararme frente a una estatua consagrada a la figura del Hidalgo acompañado
de su leal escudero y contar la historia de otro Quijote: Don Eulalio Ferrer
Rodríguez, su hacedor y donador.
Todo inicia durante la Guerra Civil española, cuando un miliciano extremeño le
canjeó una edición miniatura, la de Calleja de 1912 de Don Quijote de la
Mancha, con su cortejo grandioso de sueños, por un puñado de cigarrillos al joven capitán republicano.
Este incidente marcará su vida, la obra le ayudará a sobrevivir en su pasaje por
varios campos de concentración situados en territorio francés.
Los ojos de los jóvenes empiezan a brillar con la narración, me transformo en
un excelente “cuentacuentos”, palabra recién aceptada por la Real Academia
Española. Ferrer recaló en México, hombre culto, publicista excepcional,
consagra su vida a su familia y a Don Quijote y Sancho quienes integrarán
ésta.
Después de décadas de comprar todos los Quijotes y Sanchos que encontró
por el mundo, de los materiales más inusitados, creados por artesanos
populares o firmados por grandes artistas,  logra una colección única en el
mundo.
La misma refleja la vivencia de los pueblos, la relación íntima de naciones
enteras con el Caballero de la triste figura y su escudero refranesco, esencia
misma de la gente común parte natural de sí mismos. Este joven caballero que
dejó su patria para salvarse del odio del tirano Francisco Franco, como
agradecimiento al pueblo mexicano,  que albergó al exilio español  dona este
museo que había “armado” durante décadas con ese gran acervo de
colecciones de artistas de todo el planeta cuyas obras estaban dedicadas al
personaje universal creado por el Manco de Lepanto.
La visita es siempre fructífera y disfrutable. Cuando me retiro tengo la
costumbre en la tienda de recuerdos del museo de adquirir algún cartel alusivo
que será posteriormente obsequiado a algún amigo o conocido en fecha
especial, en que el caballero Alonso Quijano, le acompañará en alguna
 habitación de su hogar u oficina.
 Al salir hay un retrato de Don Eulalio que  siempre me da la impresión me
guiña su ojo izquierdo por una visita más, sonrío por mi ocurrencia y centro mis
ojos en el lienzo de Antonio Rodríguez,  Don Quijote en el exilio, sin dudas Don
Eulalio lo fue.
                          

 (c) Washington Daniel Gorosito Pérez
México D.F.

Washington Daniel Gorosito Pérez (Montevideo, 1961) vive en Irapuato, México desde 1991. En el año l999 obtiene la ciudadanía mexicana por naturalización. Estudios en Periodismo aplicado a los Medios de Comunicación Social con Postgrado en Enseñanza Universitaria .Diplomado en Desarrollo Humano Integral. Actualmente estudia la Licenciatura en Sociología. Catedrático Universitario, Periodista, Poeta, Ensayista e Investigador. Ha obtenido premios de periodismo, ensayo, cuento y poesía en México, Uruguay, Brasil, Argentina, Estados Unidos, Alemania y Francia. Ha integrado antologías poéticas en México, Argentina, Italia y Estados Unidos. Columnista de Análisis Internacional y Temas de Defensa en publicaciones de México, Uruguay y Ecuador. Miembro de la Unión Católica Internacional de la Prensa (UCIP), Poetas del Mundo y Red Mundial de Escritores en Español (REMES). Ha publicado en Brasil, Ecuador, Suiza, Italia,  México, Argentina, Uruguay, Colombia, Estados Unidos, Chile, Cuba, España, Rusia, Israel y Paraguay. Integra 10 antologías internacionales y 3 nacionales (Poesía, haikus, poemínimos y microcuentos).