(Buenos Aires)
Hay películas que se miran, y otras que se sienten. Risa y la cabina del viento, ópera prima de Juan Cabral, pertenece a este segundo grupo. Rodada en gran parte en Ushuaia (con algunos pasajes también por Río Grande), la película nos invita a creer en algo más allá de lo visible: en que los vínculos verdaderos no terminan con la muerte.
La historia sigue a Risa (la notable Elena Romero), una niña que perdió a su padre en un trágico incendio. Su madre, Sara (Cazzu), lucha por sobrevivir en medio de la crisis económica. Pero Risa quiere usar la misteriosa cabina telefónica que quedó en pie tras el fuego para hablar con él.
leer:
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario