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viernes, 27 de marzo de 2015

Adiós al poeta Tranströmer Premio Nobel de Literatura 2011: Los muertos traspasan la frontera

Tomas Tranströmer al recibir el Premio Nobel de Literatura (c) de
la fotografía: Javier Claure C.


(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez

Debo confesarlo, escribir de la muerte no me agrada y menos cuando se trata de un poeta. Aunque siempre tengo el consuelo que cada poeta que fallece se transformará en una nueva estrella. En este caso a quien digo adiós es al sueco Tomás Tranströmer, quien fuera distinguido con el Nobel de Literatura en el 2011. Tenía 83 años, murió 60 años después de haber tenido su debut literario en 1954, con el poemario titulado "17 dickter" (17 poemas). Hoy su obra, ha sido traducida a 60 idiomas.
Justamente, en sus inicios, décadas de los 60 y 70, sus colegas suecos más jóvenes lo acusaron de estar de espaldas a las cuestiones más candentes de su tiempo, criticando la proximidad de su poesía con Horacio y su lejanía con la realidad social y política.
leer nota completa:
http://archivosdelsur-ensayos.blogspot.com.ar/2015/03/adios-al-poeta-transtromer-premio-nobel.html

lunes, 2 de enero de 2012

Tomas Tranströmer recibe el Premio Nobel de Literatura









































(Estocolmo) Javier Claure C.

A principios de diciembre del año pasado, más exactamente el siete de diciembre, se llevó a cabo, en la sede de la Academia Sueca, el tradicional acto en honor al Premio Nobel de Literatuta 2011, otorgado al sueco Tomas Tranströmer. El acto en sí fue totalmente diferente a los anteriores años, dada la condición física del literato galardonado con este laurel.
Tomas Tranströmer, sufrió un ataque de hemiplejía en el año 1990, lo cual le dejó secuelas. Adolece de una parálisis de la mitad derecha del cuerpo y casi no habla. Pero estas dificultades físicas, no ocacionaron ningún problema al poeta que siempre va acompañado de su fiel amiga y esposa Mónica Tranströmer.
La Academia Sueca organizó una ceremonia especial con un par de artistas, un pianista y un coro que interpretó melódicamente algunos poemas de su obra literaria. Al principio de esta majestuosa gala, se abrió la puerta desde donde habitualmente sale, cada año, el secretario permanente de la Academia Sueca, Peter Englund, para anunciar el nombre del ganador; del premio más prestigioso de las letras en el mundo. Por esa misma puerta salió Tomas Tranströmer vestido de terno negro, camisa celeste y una corbata oscura con rayas claras. Peter Englund llevaba la silla de ruedas del poeta laureado, y la acomodó al lado de su mujer, delante de los miembros de la Academia Sueca.
Luego se dirigió a una pequeña tarima y comenzó su discurso con las siguientes palabras: “Los límites físicos del mundo están dados, en cambio los de un idioma; se pueden ensanchar con la buena poesía...”. Seguidamete, Krister Henriksson (actor de teatro), dio lectura a dos poemas de Tranströmer. Mientras el poeta escuchaba los versos salidos de su pluma, sonreía y a veces se comunicaba con su mujer por medio de gestos y señas que solamente ellos saben entender.
La soledad es un tema recurrente, al cual acuden todos los poetas del mundo. Y cuando un poeta, un escritor o un artista escribe acerca de la soledad, lo que está haciendo es plasmar, en el papel, lo que el sentimiento de la soledad produce en su universo interior. Unos dicen que la soledad es el imperio de la conciencia, el precio que deben pagar los genios por sus descubrimientos o es precisamente estar rodeado de gente, y sin embargo sentir soledad. Otros aseguran que la soledad, es ese viaje que uno realiza en esta vida para encontrarse, finalmente, con dios. En fin, la soledad es un sentimiento subjetivo que acompaña al hombre desde los principios de la humanidad. Por lo tanto, en el ideario de Tranströmer no podía faltar un poema dedicado a la soledad. Y lo hace en su poemario “Sonidos y huellas” (1966). Es un poema largo y dice entre otras cosas: “... Yo era anónimo/ como un muchacho en un patio del colegio rodeado de enemigos.../en otras partes del mundo/ están los que nacen, viven y mueren/ en una permanente muchedumbre.../tengo que estar solo/diez minutos por la mañana/ y diez minutos por la tarde...”. Este poema, en el cual Tranströmer da vueltas por el círculo de la vida tomando pausas de soledad, fue leído primero en sueco y posteriormente en seis idiomas diferentes. El público, con los ojos puestos en los folletos que repartieron, seguía la lectura de los poemas emitidos por un micrófono.
La música, otra manifestación poética, es un ingrediente importante en la vida del literato sueco. Por eso, la música clásica estuvo presente y una gran mayoría de los asistentes a este evento, escuchaban esos acordes, con los ojos cerrados, como si se tratase de sirenas cantando en una noche de luna. Y esas melodías nacían igual que los sentimientos del poeta sueco al plasmar sus versos, que ahora se pueden leer en diferentes países del mundo.
En realidad, Tomas Tranströmer, ha tocado piano desde muy joven, y sigue tocando con la mano izquierda después de su accidente. Ha dicho que pensaba ser músico, pero su talento poético se interpuso en el camino. Y lo condujo por altos senderos cubiertos de rosas, pero también por senderos con algunas espinas, porque la vida es un vaivén entre esos dos caminos.
Su gran aprecio por la música lo expresa en su poemario “Deshielo a mediodía” (2004) y dice: “Toco Hayden después de un día negro/ y siento un sencillo calor en las manos. Las teclas quieren/ golpean suaves martillos/ el tono es verde, vivaz y calmo/ el tono dice que hay libertad/ y que alguien no paga impuestos al César...”.
Así esa tarde fría de diciembre, entre aplausos y aplausos, querían mucho las teclas del piano negro de cola. Salían al aire tonos graves y agudos para reventar, melodiosamente, en las hermosas arañas de cristal, y en las paredes blancas del recinto que, año tras año, son testigos de muchos Premios Nobel.

(c) Javier Claure C.

Estocolmo
Suecia

Javier Claure C. es un escritor boliviano radicado en Suecia.


Foto: Tomas-Tr.jpg (c)Javier Claure C.
De izquierda a derecha: Tomas Tranströmer, Mónica Tranströmer y el secretario de la Academia Sueca Peter Englund.

lunes, 10 de octubre de 2011

Detalles del premio Nobel de Literatura por Javier Claure C.



































foto: El poeta Tomas Tranströmer











(Estocolmo) Javier Claure C.


El primer jueves de octubre de cada año a la una en punto de la tarde, la Academia Sueca da a conocer el nombre del ganador o ganadora del Premio Nobel de Literatura. Es un día en donde todos los medios de comunicación y editoriales, en Suecia, están a la espera de la tan anciada noticia. En realidad, el mes de octubre empieza a revivir Alfred Nobel en Estocolmo, en Oslo y su nombre se escucha en todos los países del mundo.
Este año, en lugar de ir a la sede de la Academia Sueca para enterarme del ganador del Premio Nobel de Literatura, me dirigí a la casa del gran poeta sueco, Tomas Tranströmer, situada en pleno centro de Estocolmo. Me encontraba cerca de su vivienda, y pues llegué al lugar deseado, exactamente a las 13:05 de la tarde, después de haber escuchado la noticia por la radio de mi teléfono móvil.
Lo conocí, personalmente al poeta laureado con el Nobel, los primeros días de julio del 2008, en El Congreso Internacional de Escritores y Traductores de obras literarias (Writers and Literary Translators International Congress) denominado WALTIC, y auspiciado por la Sociedad de Escritores Suecos (Sveriges Författarförbund). El día de la clausura, a eso de las cuatro de la tarde, me acuerdo muy bien, lo presentaron en el escenario en silla de ruedas; y todo el público de pie, con mucho respeto, empezó a aplaudir más de un minuto. Después del acto, lo vi en su silla de ruedas en uno de los corredores, entonces ni corto ni perezoso, me acerqué para hablarle pero no me contestó, sino más bien movió la cabeza como queriéndome decir algo. Pronto me di cuenta que tenía dificultad para hablar. Lo único que hice aquel día, era tomarle un par de fotos.
Durante casi 20 años, el nombre de Tranströmer se ha ido barajando en las salas de la Academia Sueca. Algunos literatos suecos esperaban, cada año, que el famoso premio recayese a Tranströmer, mientras que otra gente pensaba, simple y llanamente, que la Academia Sueca se había olvidado de su querido poeta nacional. Sin embargo, muchos periodistas, fotógrafos y curiosos estaban pegados a la puerta de la casa del poeta. Y esto me pude dar cuenta desde unos diez metros. A medida que caminaba hacia ese solicitado domicilio, percibía voces, la gente se amontonaba y uno que otro guardia intentaba poner orden a la muchedumbre. Traté entonces de ubicarme lo más cerca posible de la puerta. Como siempre en estos casos, los comentarios y las bromas están presentes. Alguien decía:
“por fin le tocó el premio Nobel a Tranströmer, hace dos años me marché, de este lugar, desilusionada un día como hoy ”. Una persona exclamaba, casi con lágrimas en los ojos: “de verdad no tengo palabras para expresar mi alegría por este premio a Tranströmer”.
Según la prensa, el secretario permanente de la Academia Sueca, Peter Englund, llamó por teléfono a la familia Tranströmer faltando tres minutos para la una en punto de la tarde. La mujer del poeta, Mónica Tranströmer, comentó que en esos momentos, después de haber almorzardo, el poeta estaba escuchando música clásica, y que la noticia les había pillado de sorpresa.
En el otoño de 1990, Tomas Tranströmer, sufrió un ataque de hemiplejía, lo cual eliminó su facultad de hablar. Además, le causó una parálisis de la mitad derecha del cuerpo. Pero su esposa es una excelente intérprete de los deseos de su compañero de vida, y acotó a la prensa: “ La verdad es que no creíamos vivir estos momentos. Estamos felices. Sé que mi esposo quisiera decir muchas cosas, pero ahora le faltan las palabras”. Y claro que en su corazón debe haber almacenado un montón de cosas para contar, como por ejemplo de sus poemarios, de sus viajes, de su trabajo con jóvenes en la cárcel etcétera. El escritor y psicólogo norteamericano Robert Bly, fue el traductor de las obras de Tranströmer al inglés. Así como el poeta uruguayo Roberto Mascaró tradujo sus poemarios al español.
Tranströmer es un gran artesano de los versos que jamás ha buscado la fama. En una carta dirigida justamente a Bly esclarece: “... lo que realmente es engorroso con la mayoría de los escritores, es ese deseo por la fama...”. Es decir, esas ansias, mal acompañadas de megalomanía.
Este poeta, psicólogo de profesión, ha sabido combinar, con gran admiración, su trabajo como profesional y la escritura. A temprana edad se dio cuenta de que no podía vivir ni él, ni su familia de la escritura. Y declaró: “... elegí una profesión que no perturbase la escritura, sino que le agregase experiencia. Por eso elegí la profesión de psícologo”.
Además, dicen que toca piano una maravilla. Tranströmer conquistó a los lectores a los 23 años, cuando publicó, en 1954, su primera obra: “17 poemas”. A partir de ese año, se perfila como uno de los poetas más importantes de su generación. Desde entonces ha escrito muchos poemarios con un lenguaje cotidiano, pero también con un aluvión de imágenes surrealistas, disolviendo así el mundo convencional. Sus poemas crecieron desde su universo nórdico, como una especie de raíces que se levantan hacia otros mundos para diluir fronteras, y crear una fusión entre lo real, el hombre y lo universal. En palabras de la Academia Sueca, el prestigioso premio se otorgó al poeta: “ porque ofrece con imágenes condensadas y diáfanas una nueva vía de acceso a lo real”. Su obra ha sido traducida a más de 50 idiomas, ha ganado un sinfín de premios y es el segundo poeta galardonado con el Nobel, después de la polaca Wislawa Szymborska en 1996. Bien por este bautismo poético que significa respiración para la poesía. Bien por ese “extraño oficio” de escribir poesía. Y muy bien por ese arte loco que dice mucho de los muertos y de los vivos; porque la poesía, ahora más que nunca con sus lámparas encendidas, cuanto más se acerca a la verdad, cuanto más re-crea el amor y el mundo que nos rodea; más mortal se vuelve. Si tocamos el alma de Tranströmer a través de su poesía, podríamos decir que nos conduce, a veces con un lenguaje sencillo, a territorios por donde avanza la belleza, la sensibilidad del autor y sus versos que continúan asombrándonos con su vigencia.


(c) Javier Claure C.



escritor de origen boliviano radicado en Suecia



Estocolmo



Suecia



fotografía de Tomas Tranströmer (c) Javier Claure C.

jueves, 6 de octubre de 2011

Premio Nobel de Literatura para Tomas Tranströmer

(Montevideo) Magda Lago Russo


El poeta sueco Tomas Tranströmer ha ganado el Premio Nobel de Literatura 2011, según ha anunciado hoy la Academia Sueca. El escritor sucede al hispanoperuano Mario Vargas Llosa, que logró el galardón el pasado año. La Academia ha decidido galardonar a Tranströmer «porque, a través de la condensidad de sus traslúcidas imágenes, nos aporta un acceso fresco a la realidad».Tomas Tranströmer nació el 15 de abril de 1931 en Estocolmo. Comenzó sus estudios en Historia de la Literatura, Psicología e Historia de las Religiones en la Universidad de Estocolmo, materias que formaron parte de su licenciatura en 1956.Trabajó como psicólogo en la prisión juvenil de Roxtuna En 1980 fue contratado por el Instituto del mercado de trabajo (Arbetsmarknadsinstitutet) en Västerås. Tranströmer sufrió una apoplejía en 1990 que en gran medida lo privó del habla. Después de haber publicado poemas en diferentes revistas, Tranströmer publicó en 1954 el libro «17 dikter», uno de los debuts más destacados de la década. Ya aquí se nota el interés por la naturaleza y la música que caracteriza una gran parte de su producción. Con las siguientes colecciones de poemas «Hemligheter på vägen» (1958), «El cielo a medio hacer» (2010) y «Klanger och spår» (1966) confirmó ante los críticos y el resto de los lectores su posición como uno de los principales poetas de su generación. . La mayor parte de las colecciones poéticas de Tranströmer se caracterizan por la austeridad, la concreción y las metáforas claras y expresivas. En sus últimos poemarios «Góndola fúnebre» (2000) y «Den stora gåtan» (2004) Tranströmer ha avanzado hacia unos formatos cada vez menores y hacia un mayor grado de concentración. Ya en la década de los 60, Tranströmer fue introducido en Estados Unidos por el autor Robert Bly. Desde entonces el interés por su poesía ha aumentado internacionalmente y ahora está traducido a más de sesenta idiomas. A lo largo de los años Tranströmer ha publicado también sus propias interpretaciones de poesía extranjera. Un volumen recopilatorio de sus traducciones fue publicado en 1999 bajo el título de «Tolkningar»
Obras en español
- «Postales negras» / traducción: Roberto Mascaró & Christian Kupchik. – Stockholm : Ediciones Inferno, 1988
- «El bosque en otoño» / traducción de Roberto Mascaró. – Montevideo Uno/Siesta, 1989
- «Para vivos y muertos» / versiones de Roberto Mascaró ; con la versión de Bálticos de Francisco Uriz. – Madrid : Hiperión, 1992
- «Góndola fúnebre» / versión castellana de Roberto Mascaró. – Concepción : Ed. Literatura Americana Reunida (LAR), 2000
- «29 jaicus y otros poemas = 29 haiku och andra dikter»- / versión castellana y prólogo de Roberto Mascaró. – Montevideo : Ediciones Imaginarias, 2003
- «Poemas selectos y Visión de la Memoria» / versión castellana: Roberto Mascaró. – Caracas : Bid & Co., 2009
- «El cielo a medio hacer» / traducción y selección de Roberto Mascaró. – Madrid : Nórdica Libros, 2010


De su extensa obra se han tomado dos poemas: Preludium y Las Piedras.



PRELUDIIUM

Despertar es un salto en paracaídas del sueño.

Libre del agobiante torbellino, se hunde

el viajero hacia la zona verde de la mañana.

Las cosas se encienden. Él percibe -en la vibrante

postura de la alondra- las oscilantes lámparas subterráneas

del poderoso sistema de las raíces de los árboles. Pero a flor

de tierra

-en abundancia tropical- está el verdor

con los brazos al aire, en escucha

del ritmo de una bomba invisible. Y él

se hunde hacia el verano, se descuelga por

el cráter cegador, hacia abajo

a través de grietas de edades verde-húmedas

palpitantes bajo la turbina del sol. Así es detenido

este viaje vertical por el instante y las alas se ensanchan

hasta ser la quietud del gavilán sobre aguas torrenciales.

Tonos desamparados de las trompetas de la Edad de Bronce

cuelgan sobre el abismo.

En las primeras horas del día, la conciencia puede abarcar
el mundo

Las Piedras .como la mano oprime una piedra entibiada por el sol.

El viajero está bajo el árbol.

Se extenderá después de la caída por el torbellino de la muerte,

una gran luz sobre su cabeza?


LAS PIEDRAS

Oigo caer las piedras que arrojamos,

transparentes como cristal a través de los años. En el valle

vuela la confusión de los actos

del instante, vociferantes, de copa

en copa de los árboles, se callan

en un aire más tenue que el presente, se deslizan

como golondrinas desde una cima

a otra de las montañas, hasta

alcanzar las mesetas ulteriores,

junto a las fronteras del ser. Allí caen

todas nuestras acciones

claras como el cristal

no hacia otro fondo

que el de nosotros mismos..


(c) Magda Lago Russo
Montevideo
Uruguay


Fuente:

ABC – Madrid.
Espectador.com – Montevideo.