Seguir en Twitter

Mostrando entradas con la etiqueta Eduardo Galeano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eduardo Galeano. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de junio de 2015

México: el adiós a Galeano en la UNAM entre "Mujeres", porras y "Los nadies"

Eduardo Galeano

 
(México, D.F.) Washington Daniel Gorosito Pérez

Han pasado unos cuantos días del fallecimiento del escritor uruguayo Eduardo Galeano en Montevideo (1940- 2015), y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la mayor institución de enseñanza superior de América Latina, le brindó un homenaje en el Centro Cultural Universitario en el que también se presentó el libro póstumo titulado: Mujeres.
El acto estaba planeado para la Sala Miguel Covarrubias, la que resultó insuficiente, al igual que tres más de las salas cinematográficas o la sala Carlos Chávez, que fueron habilitadas y no alcanzaron ya que cientos de personas se quedaron en la explanada atestiguando la evocación al escriba a través de parlantes.
La escritora mexicana Elena Poniatowska sostuvo que el escritor era uruguayo, pero también mexicano, salvadoreño, chileno, argentino paraguayo… "era la sangre de nuestras venas abiertas".
leer nota completa:
http://archivosdelsur-ensayos.blogspot.com.ar/2015/06/mexico-el-adios-galeano-en-la-unam-con.html

lunes, 13 de abril de 2015

El escritor Eduardo Galeano murió hoy en Uruguay

Eduardo Galeano
Eduardo Galeano y Reinaldo E. Marchant


(Buenos Aires)

El escritor uruguayo Eduardo Galeano murió hoy en su país a los 74 años. Desde esta mañana empezó a circular en los medios de comunicación y en las redes sociales la noticia de su muerte, y los comentarios y manifestaciones de pesar ante la muerte de un escritor tan leído en los países de América y del mundo y traducido a muchísimos idiomas.
La editorial Siglo Veintiuno que publicó numerosos libros de Eduardo Galeano  envió una nota que se reproduce a continuación:
"Hoy, 13 de abril, a los 74 años, murió Eduardo Galeano. Sucedió en su adorada ciudad, Montevideo, junto a su gran compañera Helena y a sus afectos más cercanos. Les mandamos a todos ellos nuestro cariño y un fuerte abrazo.
Para Siglo XXI representa una enorme pérdida, no sólo porque era un autor paradigmático de la editorial (desde 1971 venimos publicando todos sus libros), sino fundamentalmente porque era un querido amigo. Pensar que la relación que nos unió fue de trabajo deja sabor a poco, ya que interactuar con él era un placer: hombre gustoso de la buena conversación, la que fluye sin apuro y con naturalidad, disfrutaba de los encuentros, de venir a la editorial a charlar con todo el equipo, de ir a cenar... El proceso de edición de cada libro era maravilloso: él participaba en todos los detalles, desde la decisión sobre el gramaje del papel y la imagen de cubierta -en general, todas elegidas o diseñadas por él- hasta la redacción del texto de contratapa, pasando por el ajuste del tamaño y la ubicación de cada ilustración de los interiores. Antes de entregarnos un manuscrito lo sometía a innumerables lecturas y revisiones, que hacía obsesivamente junto a Helena (y era divertido, porque por este método de trabajo nunca sabía cuándo iba a poner el punto final, para desesperación de su editor, que, con cariño y paciencia, iba interpretando sus respuestas para poder imaginar una fecha de entrega).
Definitivamente, hoy estamos despidiendo a un querido amigo y a un escritor que marcó a muchas generaciones, y lo hacemos con afecto y sencillez, sin palabras rimbombantes que seguramente lo hubieran exasperado.


Eduardo Galeano es uno de los autores más leídos en lengua española y sin dudas un escritor seguido y querido como pocos. Como pocos, también, encarna el mejor encuentro entre el oficio del periodismo (del que extrae la concisión, el dato preciso, la mirada atenta a los procesos sociales) y la creación literaria, un encuentro del que nacen textos anclados en la realidad y, a la vez, de una gran poesía y hondura narrativa.

Multipremiado mundialmente, traducido en innumerables países, ha escrito relatos breves, cuentos, ensayos y dos novelas. Es casi seguro que todos alguna vez han leído o escuchado palabras escritas por Galeano, incluso sin saberlo: hasta ese punto su mirada se hace eco de las pasiones comunes y no sólo de las propias, lo que lo acerca a los grandes artistas populares.
Nació en Montevideo en 1940, cuando, según él mismo dice, "el mundo no esperaba nada bueno", y allí vivió hasta 1973, cuando debió exiliarse primero en la Argentina y luego en la costa catalana de España. A los 20 años se inició en el periodismo en la revista Marcha, sin dudas el mejor lugar para absorber toda la efervescencia cultural y política que marcaron los años sesenta. La publicación, que expresaba los ideales de soberanía de los estados nacionales y la afirmación cultural latinoamericana, fue una de las más importantes en una época en que las ideas y los debates más encendidos circulaban precisamente en las revistas; allí convivió con intelectuales y escritores de la talla de Ángel Rama o Juan Carlos Onetti. Ya en la Argentina, fundó y consolidó lo que se convirtió en otro fenómeno periodístico, la revista Crisis, donde trabajó con el poeta y periodista Juan Gelman, y que sería formativa para toda una generación de jóvenes periodistas. En 1976 debió partir al exilio europeo, y cuando regresó a Montevideo, en 1985, fue el turno de la revista Brecha, un puente entre las dos orillas rioplatenses, ya que en sus contratapas aparecían temas comunes a la Argentina y Uruguay.
En 1971 publicó Las venas abiertas de América Latina, uno de los libros más leídos en todo el continente durante los años setenta, y de una vitalidad y vigencia que llegan hasta hoy. En los últimos años, de hecho, ha renacido el reconocimiento a este libro fundacional, cuyo tema es América Latina desangrada de su riqueza (sus materias primas, sus recursos naturales) por elites locales al servicio de grandes monopolios, sostenidos a su vez por las grandes potencias. Su mayor fuerza está en el propósito que lo guía, que Galeano definió como "un manual de divulgación de ciertos hechos que la historia oficial, escrita por los vencedores, esconde o miente", y en el registro, que lo lleva a escribir sobre "economía política en el estilo de una novela de amor o de piratas". Ya en este libro, donde predominan la narración histórica y la explicación, se vislumbran los rasgos que atravesarán toda su escritura posterior: el hallazgo de la palabra justa, una fluidez sorprendente si se tiene en cuenta la gravedad de los hechos que se refieren, una claridad y una eficacia expresivas que nunca recaen en el simplismo.
A este libro le seguirían el volumen de relatos Vagamundo, la novela La canción de nosotros (premio Casa de las Américas), Días y noches de amor y de guerra (también premio Casa de las Américas). Con este último libro incursiona en un género que cultivará en obras posteriores: los microrrelatos, esas miniaturas que logran el máximo de significado con la mínima cantidad de palabras, recuperando sucedidos, cuentos, modos de decir de la tradición oral. Este género inclasificable, que no narra grandes gestas sino historias de vida o de muerte que le permiten rescatar personas y pueblos del olvido colectivo, fue una de las marcas de Galeano: él no aspiraba a la exhaustividad académica de la historia profesional ni al recorrido convencional de la ficción, sino a esas historias arbitrarias capaces de concentrar el humor, la alegría, la belleza de la vida, y también su lado oscuro o injusto, su costado dramático.
A partir de 1982 publica la trilogía Memoria del fuego (Los nacimientos, Las caras y las máscaras y El siglo del viento), en la que cuenta la historia americana desde su origen precolombino hasta el presente, y que recibiría el American Book Award de la Universidad de Washington, además del premio otorgado por el Ministerio de Cultura de Uruguay.

Vendría después El libro de los abrazos, una de las obras más clásicas y leídas luego de Las venas abiertas... Un libro que incluye textos de una expresividad que brilla en la economía de palabras y en un simbolismo austero y rico a la vez, como "Los nadies" o "El mundo". Vale citar completo este brevísimo texto:
El mundo
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta contó. Dijo que había contemplado desde arriba la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso -reveló-, un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.
Luego publicaría Las palabras andantes (1993) y Bocas del tiempo (2004). Y sus trabajos más ligados al oficio periodístico, como Nosotros decimos no: crónicas (1963-1988) (1989), Ser como ellos y otros artículos (1992), El fútbol a sol y sombra (1995). Este último libro atestigua una de sus mayores pasiones y alegrías: el fútbol, que lo llevó a declararse "messiánico", es decir, ferviente admirador y fanático de Lionel Messi. El fútbol a sol y sombra fue una obra en permanente proceso, siempre abierta, ya que Galeano la actualizaba, luego de cada Mundial, con anécdotas frescas y una mirada atenta a los cambios y tendencias del fútbol en el mundo. Admiraba lo que ese deporte conserva de puro juego, de disfrute, de arte, de destreza que no mide su propio alcance sino que se despliega sin cálculos mezquinos, y cuestionaba que se hubiera convertido en un formidable negocio que poco tiene que ver con la pasión. La fundación Fútbol Club Barcelona, en 2010, por su condición de hincha del buen fútbol sin importar la camiseta, le otorgó el premio Vázquez Montalbán.
En 1998 publicó Patas arriba, la escuela del mundo al revés, que el escritor y periodista Juan Forn considera, al recordar su propia historia como lector de Galeano, "la tercera dosis intravenosa" del autor, luego de Las venas abiertas… y del periodismo de la revista Crisis. En este libro, dice Forn, "el tipo hace como los dioses algo que muy pero muy pocos son capaces de hacer: darles elocuencia ensordecedora a datos fríamente estadísticos. (...) Galeano es, para mí, un maestro en el ejercicio de humanizar la estadística. En esos microtextos que son su marca de fábrica, no sólo ha ido pelando hasta el hueso su lenguaje lírico sino que ha duplicado la potencia que tienen de haikus, de parábolas zen, al incorporarles esos recortes estadísticos tirados como al pasar, que nos ponen la realidad en la punta misma de nuestras narices". Y agrega: "Cualquiera que haya trabajado dentro de una redacción sabe que hay pocos reconocimientos comparables al hecho de que un texto de uno aparezca fotocopiado anónimamente y pegado en alguna pared de la redacción. Yo he visto más de una vez textos de Galeano pegados así, y he visto cómo se frenan a leerlos tipos que no le regalan un elogio a nadie dentro de la redacción. Y los he visto después hacer un mínimo movimiento de cabeza, asentir como para sí mismos, antes de seguir su camino como si no hubieran estado leyendo sino pensando para sí mismos".
En 2008 publicó Espejos, una historia casi universal, donde plasma su modo de entender y practicar la historia, un modo amasado durante años: él elige dónde pararse y dónde poner el foco, él elige el recorrido arbitrario que le permitirá construir su imagen verdadera del mundo. La obra, que cuenta la historia de la humanidad en clave personal, causó conmoción y se convirtió en un éxito de público y de ventas.

Los hijos de los días, su libro más reciente, se publicó en 2012 y, previsiblemente, fue también un éxito. En él, Galeano pone en escena una estructura original, la del calendario, para jugar con ella y sacarle sus mejores frutos: si el único tiempo que importa es el tiempo vivido cada día, las 366 historias cuentan, a través de personajes conocidos o anónimos, los momentos y las experiencias, tremendos o tiernos, que definen una vida humana.
Es difícil encasillar a Galeano como escritor; nadie como él mismo para aclarar cómo se hizo escritor y de dónde salen sus historias. En tercera persona, como si fuera otro, lo cuenta así: "Había nacido gritando gol, como todos los bebés uruguayos, y quiso jugar al fútbol. Fue un mamarracho. / Después, quiso ser santo. Peor. / Intentó dibujar, y pintar, pero nunca consiguió nada digno de ser mirado. / Cuando se convenció de que era un inútil total, se hizo escritor. / Cada día camina por la costa de Montevideo, donde nació y creció, y ella, la costa, lo camina, caminante caminado, y en esos lentos ires y venires van y vienen las palabras que le caminan adentro. / Lo grave es que las deja salir".

Como todos los artesanos, Galeano fue un perfeccionista incansable, que trabajaba no sólo con las palabras sino con los dibujos o grabados que acompañaban sus textos: él se encargaba de pensarlos, elegirlos y, en muchos casos, de hacerlos.
Se dedicó sistemática e incansablemente a denunciar la desigualdad y la injusticia que atraviesan la historia de la humanidad, y a recuperar con una genialidad incomparable las tradiciones más hondas de América Latina. Siempre eligió el lado de los más débiles, con un discurso que se hacía eco del dolor pero que al mismo tiempo estaba lleno de belleza y esperanza.
Recibió el premio José María Arguedas, otorgado por la Casa de las Américas de Cuba; la medalla mexicana del Bicentenario de la Independencia; los premios italianos Mare Nostrum, Pellegrino Artusi y Grinzane Cavour; el premio Stig Dagerman, de Suecia; la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Fue elegido primer Ciudadano Ilustre de los países del Mercosur y fue también el primer galardonado con el premio Aloa, de los editores de Dinamarca, y el primero en recibir el Cultural Freedom Prize, otorgado por la Fundación Lannan, en los Estados Unidos, y el premio Elena Poniatowska, del Museo Histórico de México".
---------


La revista Archivos del Sur ha publicado varias reseñas de libros de Eduardo Galeano y también la nota del escritor chileno Reinaldo E. Marchant : El mundial, el fútbol y la vida:
http://archivosdelsur-ensayos.blogspot.com.ar/2014/06/el-mundial-el-futbol-y-la-vida-por_11.html
 
 
 
 







 

viernes, 9 de enero de 2015

Lecturas: El fútbol a sol y sombra - Eduardo Galeano



El fútbol a sol y sombra
Eduardo Galeano
Siglo Veintiuno Editores


"...Como todos los uruguayos, quise ser jugador de fútbol. Yo jugaba muy bien, era una maravilla, pero sólo de noche, mientras dormía; durante el día era el peor pata de palo que se ha visto en los campitos de mi país..."

leer nota completa:

http://archivosdelsur-lecturas.blogspot.com.ar/2015/01/el-futbol-sol-y-sombra-eduardo-galeano.html

jueves, 12 de junio de 2014

*El Mundial, el fútbol y la vida por Reinaldo Edmundo Marchant



(Santiago de Chile) Reinaldo Edmundo Marchant


El fútbol es un sentimiento de la infancia.

 En una cancha, como en la calle, debemos estar despiertos. Siempre, y por siempre ojos y oídos atentos. La mente  tiene que permanecer lúcida, pícaramente atenta. A veces ignorar un detalle es perder la gloria. Hay que recorrer el campo de juego como recorremos las grandes avenidas de la existencia diaria: observando hacia atrás, hacia el presente y el futuro incierto. En la cancha, a ratos levantamos la mano pidiendo el balón que necesitamos para obtener un pequeño triunfo. En la ciudad llena de transeúntes, también a ratos queremos levantar la mano para recibir la necesidad inmediata. Muchas veces echamos a correr gritando un pase de cuarenta metros, y, al igual que en la calle, aquel balón que anhelamos no llega jamás. Entonces debemos regresar en busca de otras oportunidades. El fútbol, como la vida, es un retorno constante hacia la oportunidad perdida.


*Dedicado al escritor Eduardo Galeano, en el marco de un encuentro internacional de Fútbol y Literatura.
Leer nota completa:

http://archivosdelsur-ensayos.blogspot.com.ar/2014/06/el-mundial-el-futbol-y-la-vida-por_11.html

sábado, 1 de diciembre de 2012

Galeano nos abraza por Magda Lago Russo


Eduardo Galeano

(Montevideo) Magda Lago Russo


“Creo que un autor al escribir abraza a los demás”

Eduardo  Galeano


Eduardo Germán Hughes Galeano, nace en Montevideo el 3 de septiembre de 1940. En él conviven el periodismo, el ensayo y la narrativa, siendo ante todo un cronista de su tiempo, certero y valiente, que ha retratado con agudeza la sociedad contemporánea, penetrando en sus lacras y en sus fantasmas cotidianos. A los 14 años entró en el mundo del periodismo, publicando dibujos que firmaba "Gius", por la dificultosa pronunciación castellana de su primer apellido. Algún tiempo después empezó a publicar artículos. Se firmó Galeano y así se le conoce. En sus inicios fue redactor jefe de la prestigiosa revista Marcha (1960-64), publicación que durante décadas dio cobijo a las voces más interesantes de las letras uruguayas Sus primeros escritos son reportajes de corte político en los que la realidad aparece continuamente golpeada por las circunstancias. Tanto el reportaje titulado "China 1964. Crónica de un desafío", o "Guatemala, un país ocupado" (1967) reflejan una escritura de urgencia, de denuncia, que retrata la cotidianeidad de unos tiempos difíciles con una escritura situada siempre en primera línea de los hechos que vertebran el presente.

Con "Las venas abiertas de América latina" (1971), explicativo título, logró su obra más popular y citada, condenando la opresión de un continente a través de páginas brutalmente esclarecedoras que se sumergen en la amargura creciente y endémica de América Latina. Esta obra ha sido traducida a dieciocho idiomas y mereció encendidos elogios desde diversos sectores“.Las venas abiertas de América Latina” es un ensayo del escritor uruguayo publicado en 1971. En esta obra, difícil de clasificar como muchas otras de Galeano, el autor analiza la historia de América Latina de modo global desde la Colonización europea de América hasta la América Latina contemporánea, argumentando con crónicas y narraciones el constante saqueo de los recursos naturales de la región por parte de los imperios coloniales, entre los siglos XVI y XIX, y los Estados imperialistas, el Reino Unido y los Estados Unidos principalmente, desde el siglo XIX en adelante.

El libro consta de dos partes: "La pobreza del hombre como resultado de la riqueza de la tierra" y "El desarrollo es un viaje con más náufragos que navegantes". Además, también posee una Introducción ("Ciento veinte millones de niños en el centro de la tormenta") y una especie de conclusión denominada "Siete años después", escrita justamente siete años después (1977) de la primera edición del libro, en la cual Galeano hace notar que las cosas, lejos de mejorar, empeoran.



“La pobreza del hombre como resultado de la riqueza de la tierra”



Fiebre del oro, fiebre de la plata: narra de forma sucinta toda la fiebre del oro y de la plata, desde la llegada de Cristóbal Colón hasta que estos metales se agotaron o perdieron su valor.

"El rey azúcar y otros monarcas agrícolas": el capítulo más extenso del libro. En él se habla sobre las usurpaciones de los recursos en distintas regiones a lo largo de los años en manos de las grandes potencias (como son el caso del azúcar en Cuba, el caucho en Brasil, la banana en Ecuador y Colombia, etc.).

“El desarrollo es un viaje con más náufragos que navegantes” "Historia de la muerte temprana": reseña histórica de América Latina y sus vaivenes.

"La estructura contemporánea del despojo": en contraste con el capítulo anterior, éste trata cómo continúa el saqueo por vías más indirectas pero no menos efectivas, mediante un sistema colonial opresor hacia adentro y oprimido desde fuera.

El libro fue bastante popular en América Latina después de su publicación, convirtiéndose en uno de los clásicos de la literatura política del continente. Fue prohibido en Argentina, Uruguay y en Chile durante el período de las dictaduras.

Junto al Galeano periodista empieza a aparecer el Galeano narrador que prolonga en sus obras su visión de América Latina. De la novela corta "Los días siguientes" (1963) a los relatos contenidos en "Vagamundo" (1973) pasan diez años pero se mantiene una misma percepción de las cosas, continuada en "La canción de nosotros" que mereció el premio Casa de las Américas de 1975. En Galeano el contexto político y social no puede eludirse y es el marco central en el que transitan sus historias. "Días y noches de amor y de guerra" (1978) se enmarca en los difíciles días de la dictadura en Argentina y Uruguay. De Vagamundo se destaca:



Mujer que dice chau

Me llevo un paquete vacío y arrugado de cigarrillos "Republicana" y una evista vieja que dejaste aquí. Me llevo los dos boletos últimos del ferrocarril. Me llevo una servilleta de papel con una cara mía que habías dibujado, de mi boca sale un globito con palabras, palabras que dicen cosas cómicas. También llevo una hoja de acacia recogida de la calle, la otra noche, cuando caminábamos separados por la gente. Y otra hoja, petrificada, blanca, que tiene un agujerito como una ventana, y la ventana estaba velada por el agua y yo soplé y te vi y ése fue el día en el que empezó la suerte.

Me llevo el gusto del vino en la boca. (Por todas las cosas buenas,

decíamos, todas la cosas, cada vez mejores, que nos van a pasar).

No me llevo ni una sola gota de veneno. Me llevo los besos cuando te ibas (no estaba nunca dormida, nunca). Y un asombro por todo esto que ninguna carta, ninguna explicación, pueden decir a nadie lo que ha sido.

Con la "Memoria del fuego" hay una recuperación del pasado indigenista. Esta obra narra la odisea de las dos Américas, centrándose en los hechos más cotidianos, componiendo una trilogía febril e incisiva, apoyada en la rigurosidad de las fuentes y en la que se entrecruzan crónicas históricas con pinceladas del presente, siempre en busca de un futuro más justo. Está estructurada en torno a pequeñas vivencias cotidianas que es en donde encuentra Galeano la verdadera grandeza del ser humano. La intrahistoria es el universo en el que caminan las obras del escritor uruguayo, al margen de grandes gestas y de sucesos grandilocuentes, que se apartan del hombre de a pie y del verdadero devenir de los acontecimientos históricos. Son, en palabras de Galeano, historias pequeñas, pero no minimalistas.



Joan Manuel Serrat toma prestado un fragmento de una de estas historias de la "Memoria del fuego" para ilustrar a modo de presentación en sus recitales el tema "Che Pykasumi", que el cantautor interpreta en lengua guaraní. Tres años después firma "El libro de los abrazos", de contenido más sutil y poético. El propio Galeano definiría de este modo la raíz de esta obra: "Creo que un autor al escribir abraza a los demás. Y éste es un libro sobre los vínculos con los demás, los nexos que la memoria ha conservado, vínculos de amor, solidaridad. Historias verdaderas vividas por mí y por mis amigos, y como mi memoria está llena de tantas personas, es al mismo tiempo un libro de "muchos"... Es un equívoco que ha fragmentado los lazos de solidaridad, que ha condenado a este mundo de finales de siglo a tener hambre de abrazos, a padecer de soledad, el peor tipo de soledad: la soledad en compañía. Es el mismo proceso que se manifiesta con la pobreza". Precisamente en "El libro de los abrazos", uno de los libros más exitosos y logrados de Galeano, está contenido un pequeño relato titulado "La noche". Este relato dividido en cuatro partes sirvió de inspiración a Serrat para su canción "Secreta mujer" que formó parte del álbum "Sombras de la China" (1998):

En una de sus páginas puede leerse:

“Pequeña Muerte, llaman en Francia a la culminación del abrazo, que rompiéndonos nos junta y perdiéndonos nos encuentra y acabándonos nos empieza. Pequeña Muerte, la llaman; pero grande, muy grande ha de ser, si matándonos nos nace”

El propio Galeano definiría de este modo la raíz de esta obra: "Creo que un autor al escribir abraza a los demás. Y éste es un libro sobre los vínculos con los demás, los nexos que la memoria ha conservado, vínculos de amor, solidaridad. Historias verdaderas vividas por mí y por mis amigos, y como mi memoria está llena de tantas personas, es al mismo tiempo un libro de "muchos"... Es un equívoco que ha fragmentado los lazos de solidaridad, que ha condenado a este mundo de finales de siglo a tener hambre de abrazos, a padecer de soledad, el peor tipo de soledad: la soledad en compañía. Es el mismo proceso que se manifiesta con la pobreza".

También está contenido un pequeño relato titulado:

La noche"



1 No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

2 Arránqueme, señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desnúdeme.

3 Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.

4 Me desprendo del abrazo, salgo a la calle.

En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna.

La luna tiene dos noches de edad.

Yo, una.

El mismo año de "El libro de los abrazos" aparece "Nosotros decimos no". En 1992 publica "Ser como ellos y otros artículos" y un año después "Las palabras andantes", recopilación de cuentos y reflexiones ilustrados por el artista brasileño José Francisco Borges, muestra su pasión por el fútbol y lo reivindica desde la literatura, al modo que también hará Javier Marías, en un libro titulado "El fútbol a sol y sombra".

En 1998 Galeano ofrece en "Patas arriba. La escuela del mundo al revés", otro de esos libros de denuncia que no edulcoran el presente ni rehuyen de sus sombras. Es por tanto Galeano un ejemplo de coherencia en una obra que sirve siempre de guía a la hora de definir un continente como el de América Latina que debe seguir cerrando heridas.

La obra de Eduardo Galeano nos convoca a mirar qué pasado hemos levantado y qué futuro estamos dejando para nuestros descendientes. Establece un frente común contra la pobreza, la miseria moral y material, la hipocresía de un mundo que sigue abriendo cada vez más distancias entre los que tienen y los que no tienen. Lo demagógico puede ser un riesgo inevitable en este tipo de propuestas, pero Galeano la salva con un estilo conciso, brillante y, sobre todas las cosas, necesario. Eduardo Galeano reside desde 1985, en su Montevideo natal donde sigue haciendo su literatura y su periodismo de marcado tinte político.



© Magda Lago Russo

Montevideo

Uruguay



BIBLIOGRAFÍA

Literatura Hispanoamericana.com



Las venas abiertas de América Latina – Ed. Galeano.



Vagamundo – Ed. Galeano.



El libro de los abrazos – Ed. Galeano

lunes, 15 de octubre de 2012

La escuela del mundo al revés inspirada en textos de Galeano



(Buenos Aires)


Con la dirección de Silvia Docampo e inspirada en textos del escritor uruguayo Eduardo Galeano, La escuela del mundo al revés conmueve al espectador. El elenco está compuesto en su mayoría por hombres y mujeres jóvenes que cantan, bailan y actúan. Son los alumnos de esta escuela tan especial, La escuela del mundo al revés, donde todo o casi todo se cuestiona, tal como lo hace Galeano en sus textos. Porque mirando el mapa del mundo, el norte bien puede
ser el sur. Una profesora muy particular intenta impartir conocimientos y a su vez, los alumnos dan su punto de vista. Don Eduardo, el personaje auxiliar de la escuela, interviene también.
Con música original de Hernán Matorra, coreografía y puesta en escena de Pedro Frías, los textos de Galeano cobran vida en el escenario donde también hay proyección audiovisual.
El autor uruguayo, muy querido en los países latinoamericanos y especialmente en la Argentina, con sus textos consigue sensibilizar:


"La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar."

Eduardo Galeano

Ficha artística



Elenco:

Ivana Woscoboinik, Francisco Carrere, Julieta Rodriguez Cabrera, Martina Lopardo, Fernanda Pava, Diego Rodriguez, Agustin Fernandez, Pedro Frías, Victoria Brudny, Vanesa Villalba, Ornela Ortiz, Jonatan Knecht, Patricio Ibarra, Santiago Longobardi



Textos: Eduardo Galeano.



Libro y dirección general: Silvia Docampo



Música original: Hernán Matorra



Coreografías y puesta en escena: Pedro Frías



Asistencia de dirección: Sofia Nikodem



Asistencia coreográfica: Ornela Ortiz



Vestuario: Walter Jara



Escenografía y Diseño gráfico: Ulises Sapienza



Diseño y realización audiovisual: Anahí Frías, Ayelén Boffelli, Jonathan Asenso



Fotografía: Paula Woscoboinik/Asistente: Nadia Llanos



Producción: Ivana Woscoboinik, Agustín Fernandez



Prensa: Natalia Zonis.



“Hay una foto de Eduardo Galeano donde él, sentado a una mesa se acompaña por un vino y un pedazo de queso. Eso me trasmite algo así como “vivir por vivir”, sin todas las exigencias del tener y del hacer.

Tal vez quiero contar que la vida debiera ser una larga conversación con otros, sentados en una mesa infinita donde a nadie le falta su pedazo de queso y su copa de vino.

Para los que nunca han leído a este autor, tendrán la maravillosa experiencia de descubrir su mundo y para los que si lo leyeron, tendrán la posibilidad de concretar esas imágenes que solo quedan en la imaginación de cada uno.” Silvia Docampo.



http://www.youtube.com/watch?v=JXxJnxUdgbk&feature=youtu.be







Teatro La Galera encantada

sábados 21,30

Humboldt 1591-C.A.B.A.
 - tel. 4771-9295









lunes, 2 de abril de 2012

Los hijos de los días, de Eduardo Galeano se lanzará en abril








































(Buenos Aires)


El nuevo libro de Eduardo Galeano, Los hijos de los días, será lanzado en abril por Siglo XXI Editores. El autor uruguayo ha venido trabajando en este libro desde la publicación de Espejos. Una historia casi universal, en 2008.
Los hijos de los días reúne 366 historias, una para cada día del año. En ellas, Galeano capta instantáneas que reflejan la vida de hombres y mujeres célebres o anónimos. Hechos sorprendentes o curiosos, situados en diversas épocas y lugares, que muestran las fragilidades de personajes conocidos y la grandeza de los ignorados. La obra se convierte así en un calendario originalísimo, capaz de revelar todo lo que esconde la sucesión previsible de los días.
El lanzamiento tendrá lugar simultáneamente en la Argentina, México y España. Luego de muchos años, Eduardo Galeano vendrá a Buenos Aires para presentar su nueva obra al público, en el marco de la Feria del Libro de Buenos Aires 2012.

Eduardo Galeano nació en Montevideo en 1940. Desde principios de 1973, vivió exiliado en la Argentina y luego en la costa catalana de España. A principios de 1985 regresó a Montevideo, donde actualmente vive, camina y escribe. Es autor de varios libros, traducidos a numerosas lenguas. En ellos comete, sin remordimientos, la violación de las fronteras que separan los géneros literarios. A lo largo de una obra donde confluyen la narración y el ensayo, la poesía y la crónica, sus libros recogen las voces del alma y de la calle, y ofrecen una síntesis de la realidad y su memoria.
Ejemplos de esta poética delicada y comprometida a la vez, y testimonio de sus pasiones más arraigadas son el ya clásico Las venas abiertas de América Latina, Nosotros decimos no, Vagamundo, La canción de nosotros, Días y noches de amor y de guerra, Ser como ellos, la trilogía Memoria del fuego, El libro de los abrazos, Las palabras andantes, El fútbol a sol y sombra, Patas arriba y Bocas del tiempo.










Premios



Eduardo Galeano ha recibido el premio José María Arguedas, otorgado por la Casa de las Américas de Cuba; la medalla mexicana del Bicentenario de la Independencia; el American Book Award de la Universidad de Washington; los premios italianos Mare Nostrum, Pellegrino Artusi y Grinzane Cavour; el premio Dagerman, de Suecia; la medalla de oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid y el premio Vázquez Montalbán del Fútbol Club Barcelona. Fue elegido primer Ciudadano Ilustre de los países del Mercosur y fue también el primer galardonado con el premio Aloa, de los editores de Dinamarca, y el primero en recibir el Cultural Freedom Prize, otorgado por la Fundación Lannan, en los Estados Unidos.

sábado, 25 de junio de 2011

La pasión del fútbol y la literatura - Marcelo Cabello Marambio









Reinaldo Edmundo Marchant y Jorge Valdano

La pasión del fútbol y la literatura

(Santiago de Chile) Marcelo Cabello Marambio




Ambas actividades están unidas por la emoción y energía llevada al límite de lo físico, y tienen como denominador común la belleza desplegada en su ejecución. Y la belleza se atrae, es una ley natural.

“El fútbol esta lleno de metáforas: le perdonó la vida, dejó pagando, le devolvieron un ladrillo… para qué seguir. Quiérase o no, el fútbol es la madre de todas las metáforas. Y sin metáfora, lo saben bien los que escriben, no hay literatura ni poesía ni nada”, asegura el periodista Juan Oyaneder, compilador del libro “Redonda pasión. Lírica y épica del fútbol chileno”. Aunque reconoce que “el fútbol es colectivo, no se puede jugar solo, y la literatura siempre es una patriada personal, íntima y reflexiva. Quizás el arquero, en la soledad de los tres palos, se acerque más a la labor de un poeta y quizá por eso también los arqueros siempre son diferentes al resto, locos, excéntricos, desfachatados”.

Mirada complementaria sostiene el escritor y ex futbolista Reinado Marchant: “(…)  Cuando Maradona le hace un gol a los ingleses, parte de la mitad de cancha, no escuchaba nada, alejado de la realidad, estaba absolutamente ausente, estaba en un estado de trance que es el mismo que puede estar un escritor o poeta cuando está redactando un poema, cuando mete el balón recién viene a despertar, el mismo despertar que tiene un creador cuando termina su obra”.

Como sea, del grito del gol o del silencio de la derrota, apareció a días del inicio de la Copa América el libro “Redonda pasión…”, con poemas y relatos de autores como Hernán Rivera Letelier, Mauricio Redolés, Erick Pohlhammer, Jorge Montealegre, Clemente Riedemann, Claudio Bertoni, Juan Cameron, Ramón Díaz Eterovic, Tito Fernández (El Temucano), Marco Sotomayor, Eduardo Peralta, Reinaldo Marchant, Sergio Parra, Marcelo Paredes, Gonzalo Rojas, Gonzalo Millán, Jorge Teillier, Enrique Lihn y Nicanor Parra.

Compilación de Juan Oyaneder -hijo de ex dirigente de club Cobreloa-, quien explica su origen: “Mi pasión por el fútbol y la poesía no era un fenómeno tan aislado sino que un entusiasmo compartido por muchos. En mi período universitario -donde conocí a muchos poetas- comencé  con la recopilación de los textos los que se fueron engrosando en el proceso. Decidí hacerla sólo con poetas nacionales, eso sí, hay autores argentinos y uno español, pero todos aluden directamente al fútbol chileno”.

Sobre su criterio de elección, añade: “Encontramos verdaderos panegíricos u homenajes, poemas en que el deporte sirve como contexto sociocultural y  poemas donde el fútbol es un viaje de retorno a la infancia”. Y tiene un sueño: “Muy pocas personas leen, menos escriben y eso se ha traducido en una oralidad pobrísima y en una ortografía que da pena. Escuchar hablar a un choro de pobla es desesperanzador,  si yo logro con este libro que un niño que nunca leyó poesía se interesa en ella, doy pagado este esfuerzo”.

En el prólogo del libro –que se puede comprar a través del correo libroredondapasion@gmail.com- el poeta Erick Pohlhammer afirma: “Cada poema, en estas páginas, es un gol. Y goles son amores y no buenas razones, como dijera otrora ese señero señor del micrófono Hernán Solís, un verdadero bardo del relato futbolero, que en danza eterna viva”.



RECUADRO 1
Variada selección deportiva

“(…) Los amigos jugarán fútbol en el potrero de las afueras/los evangélicos saldrán a cantar a las esquinas/la anciana loca paseará con quitasol/y yo diré para mí mismo: el mundo no puede terminar/porque las palomas y los gorriones siguen peleando por la avena del patio” (Fin del mundo, de Jorge Teillier)

“Sin otro ritual que el de escupirme las manos/ni más acolchados que mis propias costras/heme aquí tratando de volar/hasta ese ángulo/ donde al decir de relatores/y comentaristas en delirio/ sólo en forma de ánima se puede llegar” (El llanto del guardavalla, de Hernán Rivera Letelier)

“El arquero debe celebrar los triunfos con el loco que lleva adentro/debe atajar pelotas imaginarias/tiene que estar acostumbrado a la soledad/un vivo dijo: ¡yo soy el número uno y se condenó para siempre!” (Decálogo del arquero, de Reinaldo Marchant)

“Veo unas vacas/en una cancha de fútbol/ dos pasan rozando el palo/ la tercera es gol” (Desde la ventanilla de un bus, de Claudio Bertoni)

“(…) Mi hermana recortaba las fotos de Pelé/de los diarios que venían de un país lejano llamado Santiago/un tío comentó que en Chile había nacido la televisión./En ese tiempo lloraba todas las noches/por no saber dividir ni multiplicar” (El Mundial del 62, de Hernán Rivera Letelier)

“(…) Ahora los dos estamos viejos/ yo recuerdo casi todos tus goles/tú no sabes que escribo poemas” (Chamaco Valdés, de Clemente Riedemann)

RECUADRO 2
Un escritor chileno en Copa América

El Licenciado en Letras de la UC Reinaldo Edmundo Marchant (Santiago, 1958) fue seleccionado para ser parte de la antología de relatos de fútbol, que editará el Ministerio de Educación de Argentina, a través de su programa Plan Nacional de Lectura, con motivo de la Copa América 2011. Marchant  es autor de “La alegría del pueblo”, “Fintas y gambetas” y “El ángel de las piernas torcidas”, este último libro inspirado en el astro brasileño Garrincha.

“Un tío me llevó a ver al Botafogo en el Estadio Nacional, en la década del 60. Como un poético flechazo divisé al número siete por la banda, con una pierna seis centímetros más corta, que hacía notoria su cojera, pero que cada vez que tomaba el balón el público se levantaba: algo fantástico iba a ocurrir y así no más era, las fintas y gambetas que salían de su cuerpo venían de una ocurrencia suprema, de un talento fuera de lo común”, recuerda.

Marchant fue agregado de Cultura y Prensa en Uruguay, donde conoció a Mario Benedetti que le mostró su afición por la redonda no sólo para crear fascinantes historias, sino también para jugar, y también en Colombia, entre los años 1994 y 2000. Compartió amistad con Osvaldo Soriano, de quien admira su cuento “El penal más largo del mundo”; y se comunica cotidianamente con Jorge Valdano, ex gerente técnico del Real Madrid, que se luce con su relato “Creo, vieja, que tu hijo la cagó”.

Además fue ex jugador del club Deportivo Aviación. “Formé parte de la reserva de Aviación desde el año 71 hasta fines del 73. Un equipo extraordinario con Fournier, Pluto Contreras, Leyton, el Cóndor Rojas. Jugué hasta los 17 años, hasta el día de hoy me considero un futbolista que escribe literatura”.

Sobre la pugna creatividad versus laboratorio de ambas disciplinas, Marchant es partidario de la libertad. “La creación literaria es un acto de suprema libertad, en la cancha de juego es lo mismo, lo que vas a hacer en la cancha no lo sabes hasta que el árbitro da comienzo al partido…cuando estás escribiendo una obra literaria tampoco lo sabes hasta el minuto en que pones la palabra fin”. En ese sentido, recuerda a Garrincha: “Él no jugaba para las estadísticas, ni para él, lo hacía para los hinchas. Lo hacía de espalda a las vulgares formalidades estratégicas, como lo haría un niño o un pájaro que simplemente se divierte, sin tener otra intención”, añade el autor.

Creatividad que llevó a Marchant a ser elegido como representante literario del país para Copa América con los textos “El travesaño” –donde un arquero prefería subirse al pórtico para seguir el match- y “El partido del siglo” –cuyo protagonista es el padre Quintana a quien la vida le presentó dos oficios, el fútbol y la religión, en ese orden-. Otros autores incluidos son Eduardo Galeano (Uruguay), Juan Villoro (México), Walter Saavedra y Juan Sasturain (Argentina), por nombrar algunos. Su lanzamiento será en julio, cuyas ediciones se repartirán en cada partido del torneo continental, y por supuesto en el estadio Malvinas donde Chile se medirá con las selecciones de Uruguay, México y Perú.

(c) Marcelo Cabello Marambio

viernes, 13 de mayo de 2011

Eduardo Galeano "huésped de honor de la Ciudad de Buenos Aires"



(Buenos Aires)


Según un comunicado de la editorial Siglo XXI el escritor Eduardo Galeano fue declarado huésped de honor de la Ciudad de Buenos Aires:

"El escritor y periodista Eduardo Galeano fue declarado hoy como Huésped de Honor de la Ciudad de Buenos Aires, en reconocimiento a "uno de los intelectuales más relevantes de nuestro tiempo", según una resolución de la Legislatura porteña merced a una propuesta del diputado Juan Cabandié.
"Creemos que la intensa y singular relación que Galeano mantuvo con nuestra Ciudad durante su exilio y que continúa hasta el día de hoy, ameritaría otorgarle la distinción de Ciudadano Ilustre, pero atendiendo a la imposibilidad de ello, estamos convencidos de la necesidad de distinguirlo como Huésped de Honor", precisó el legislador en su propuesta. En ese marco, destaca la voluntad de "concederle un merecido reconocimiento a uno de los intelectuales más relevantes de nuestro tiempo".
Galeano nació en el seno de una familia montevideana de clase media alta el 3 de septiembre de 1940. En su juventud trabajó como obrero, pintor, mensajero y mecanógrafo, y a los 14 años vendió su primera caricatura política al semanario El Sol, del Partido Socialista uruguayo.
Fue justamente en este semanario donde inició su actividad periodística publicando dibujos y caricaturas con el seudónimo de Gius. En los inicios de la década de 1960 fue editor de la revista Marcha -una influyente publicación política y literaria que contó entre sus colaboradores a figuras como Mario Benedetti, Manuel Maldonado Denis, Roberto Fernández Retamar y Mario Vargas Llosa, entre otros- y dirigió el diario Época.
En esos años produjo sus primeros escritos políticos, entre los que se destacan China: Crónica de un desafío (1964) y Guatemala, un país ocupado (1967), textos que reflejan una escritura urgente y de denuncia desde una mirada siempre situada en la primera línea de los hechos.
En 1971 publicó Las venas abiertas de América Latina, su obra de mayor repercusión, donde condena la opresión de Latinoamérica y sumerge al lector en la realidad más amarga y endémica de nuestro continente.
Este libro fue traducido a dieciocho idiomas y recibió elogios en todo el mundo. El escritor alemán Heinrich Böll, Premio Nobel de Literatura 1972, llegó a decir a propósito de él que pocas obras en los últimos años lo habían conmovido tanto.
Ya de regreso en su país continuó su actividad periodística, hasta que el 27 de junio de 1973 el golpe de Estado lo encarceló y lo obligó a abandonar su país.
Se exilió entonces en Buenos Aires, donde acrecentó su actividad periodística y política, y participó de la fundación de una de las publicaciones más importantes y prestigiosas de la década: la revista Crisis, que cubrió, con mirada crítica, los principales sucesos literarios y políticos del momento".


martes, 28 de septiembre de 2010

Los punzantes espejos de Eduardo Galeano por Javier Claure C.

Eduardo Galeano

(Buenos Aires)

El escritor boliviano residente en Suecia Javier Claure nos envía esta nota sobre el escritor uruguayo Eduardo Galeano quien ha recibido recientemente el Premio Literario Stig Dagerman en la localidad de Laxön.
Posteriormente, Galeano estuvo en Estocolmo donde se presentó ante cientos de latinoamericanos y suecos en el Aula Magna del Campus de la Universidad de Estocolmo.
Entre las cosas que dijo, Eduardo Galeano felicitó a la República Argentina por ser el primer país de Latinoamérica en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. Una de las conquistas de la democracia.



Los punzantes espejos de Eduardo Galeano
(Estocolmo) Javier Claure C.

El destacado escritor y ensayista uruguayo, Eduardo Galeano, llegó a Suecia para recibir el Premio Literario Stig Dagerman en la localidad de Laxön, situada al norte del país. Aprovechando su visita, dio una conferencia en la capital sueca. El día martes 14 de septiembre, a las seis de la tarde, cientos de latinoamericanos y suecos se dieron cita en el Aula Magna del Campus de la Universidad de Estocolmo para escuchar al intelectual latinoamericano.

Galeano empezó la conferencia leyendo “Algunos pecados capitales del mundo al revés”. El machismo es uno de esos pecados que, quizá, data desde la época de las cavernas. Esta actitud que refleja una estructura social basada en el poder, es decir donde las mujeres son sometidas o discriminadas bajo las ordenes de un macho, es un punto infectado en todas las sociedades del mundo.Y Galeano con ojos críticos se pregunta:

- ¿Por qué la realidad sigue tratando a las mujeres peor que en los tangos? Están allí esas figuras pintadas en los techos y las paredes de las cavernas: alces, bisontes, osos, caballos, águilas, mujeres y hombres. Pero... ¿Cómo pudieron ellos, nuestros remotos abuelos, pintar de tan delicada manera? ¿cómo pudieron ellos, esos brutos que a mano limpia peleaban contra las bestias, crear figuras tan llenas de gracia? ¿Cómo pudieron ellos...? Ante tantas preguntas existe una alternativa: ¿O eran ellas?

Mientras las frases pronunciadas por Galeano, se traducían al sueco; el narrador miraba al público serenamente, tomaba un sorbo de agua o bien su mirada se perdía, un par de minutos, en los adornos del techo del anfiteatro universitario. Y continuaba:

- El mundo está compuesto de un montón de gente, es un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.

Sin lugar a dudas, Galeano es un enorme fuego y por donde pasa deja miles de chispas en el aire. Sus libros encienden las mentes y los corazones de las personas que realmente ven el mundo con ojos humanos. Denunció que el mundo repite las tradiciones racistas y, además, miente. Desde la llegada de los españoles al Nuevo Mundo hasta ahora, el racismo se hace sentir fuerte por todas partes. Los gitanos, por ejemplo, son discriminados en algunos países y evocó que, a mediados del año 2008, en la revista italiana Panorama, perteneciente a Berlusconi, uno de los titulares decía: “los gitanos son una etnia inclinada al robo y al secuestro de niños”. Al mismo tiempo, la justicia italiana no había comprobado la veracidad de secuestro de niños por parte de los gitanos.

Los libros de historia, muchas veces, han sido escritos a conveniencia de un país, de una colectividad étnica o un grupo de militares tergiversando totalmente la realidad. Galeano, va mucho más allá del engaño, lo superficial y la mentira. Con su mente lúcida saca a luz las verdades una por una:

-¿Por qué no sabemos del Àfrica nada más que lo que nos enseñó el profesor Tarzán, que nunca estuvo allí? dijo con sorna. Además, recordó que precisamente desde el continente africano emprendieron nuestros abuelos la conquista del planeta, y que el sol se ocupó del reparto de los colores. Por lo tanto: “hasta los blancos blanquísimos vienen deÀfrica..

El autor de “Las venas abiertas de América Latina”, explicó que cuando cayó el Muro de Berlín, de la mañana a la noche leíamos, veíamos,escuchábamos : el Muro de la Vergüenza, el Muro de la Infamia, la Cortina de Hierro... Por fin ese muro cayó. Pero otros muros brotaron, y siguen brotando en el mundo. Poco se habla del muro que los Estados Unidos está alzando en la frontera mexicana, y poco se habla de las alambradas de Ceuta y Melilla. Casi nada se habla del Muro de Cisjordania, que perpetúa la ocupación israelí en tierras palestinas y será quince veces más largo que el Muro de Berlín, y nada, nada de nada, se habla del Muro de Marruecos, que perpetúa el robo de la patria saharaui por el reino marroquí y mide sesenta veces más que el Muro de Berlín, acotó.

La guerra contra Irak es uno de los pecados capitales de este maldito mundo. Todos sabemos que Estados Unidos e Inglaterra alarmaron al mundo entero con las “supuestas” armas de destrucción masiva en manos de Saddam Hussein. Sin embargo, este hecho, no se comprobó cien por ciento, pero necesitaban de esa mentira para intervenir Irak.

El 12 de marzo de 2003, el secretario de defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, declaró

“Existe la teoría de que las armas de destrucción masiva pudieron no existir al inicio de la guerra. Supongo que eso es posible, pero improbable”

Galeano también opina irónicamente al respecto:

- ¿Recuerdan ustedes cuál fue el pánico universal que desató la carnicería contra los iraquíes? El mundo tembló ante un ataque de las armas de destrucción masiva... que habían sido inventadas por los medios de intoxicación masiva. Y ahora nos advierten que Irán es el más grave peligro que acecha a la humanidad, porque tiene o podrá tener armas nucleares, y en el acto recordamos que fue Irán el país que arrojó las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, ¿O no? ¿No fue Irán? Quién sabe...



El mundo sigue ciego de su diversidad. El mundo mata, desprecia el trabajo, fabrica hambre, miedo y amnesia. Estas palabras delatan el universo interior humanista y sensible de un hombre inconforme con una realidad falsa en donde los poderosos quieren vender gato por liebre. Bajo el sello de la libertad y la democracia inventan historias, mundos equivocados y textos malolientes. Por eso pregonan por una civilización “del sálvese quien pueda”.



- ¿Por qué nos negamos a reconocer que lo mejor del mundo está en la diversidad de mundos que el mundo contiene?

Parece que el mundo siente terror cuando se habla de diversidad política o cultural. En algunos países europeos existen partidos políticos, cuyo programa está impregnado de racismo y sus miembros son personas vinculadas a grupos neonazis. No aceptan la diversidad por ningún lado. Es un hecho preocupante, por su puesto, porque su meta es distorsionar el orden político y cultural de un país; y en consecuencia crear desigualdad entre los ciudadanos. No entienden que la diversidad es necesaria para el desarrollo de una sociedad. La Declaración Universal de la Unesco sobre la diversidad cultural, adoptada el 2 de noviembre de 2001, reconoce la diversidad cultural como “patrimonio común de la humanidad”. En una sociedad globalizada como en la que vivimos, la diversidad juega entonces un papel de suma importancia.



Y hablando de diversidad, quiero rendir homenaje a la República Argentina, por ser el primer país latinoamericano que ha tenido el coraje de legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo, afirmó Galeano. Otro tópico que pertenece a su fogoso discurso, es el tema de los nadies, de los hijos de nadie, de los ninguneados que no son, aunque sean. Que no hablan idiomas, sino dialectos. Que no profesan religiones, sino supersticiones. Que no hacen arte, sino artesanía, Que no tienen cara, sino brazos. Que no tienen nombre, sino número. Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local. Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata. Esos nadies sueñan con salir de la pobreza. Sueñan que algún mágico día llueva de pronto buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen.



El mundo es asesino y valiéndose de una actitud darwinista mata sin piedad al más débil. Grandes presupuestos de Estado son destinados a la compra de armas. A esto se refirió Galeano y dijo que el mundo destina, cada minuto, tres millones de dólares a los gastos militares que no es otra cosa que gastos criminales. Mientras que en el mundo, cada minuto, mueren quince niños de hambre o enfermedad curable. Y aquí viene lo paradójico:

- Los cinco países fabricantes de armas tienen derecho de veto en las Naciones Unidas. O sea: los países que hacen el negocio de la guerra son los que velan por la paz mundial (!).

Por otro lado, manifestó que el mundo fabrica miedo:

- La democracia tiene miedo de recordar. Los civiles tienen miedo a los militares, los militares tienen miedo a la falta de armas, las armas tienen miedo a la falta de guerras. Es el tiempo del miedo. Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo. Y así va entretejiendo cosas de este mundo "al revés", porque, muchas veces, los seres humanos adquieren un comportamiento antihumano causando verdaderas catástrofes.

Galeano, defensor acérrimo de América Latina, nos ayudó a comprender mejor, a principios de los años 70, el subdesarrollo del continente latinoamericano. Reveló con sólidos argumentos, contrarios a los que existen en libros escritos por cortesanos de los imperios, que nuestra América morena enriqueció a las potencias coloniales. Sus agudos análisis son un dolor de cabeza para el imperialismo yanqui, y para las élites gobernantes de todas las sociedades que asientan su poder en las armas, la mentira y la opresión de los pueblos.

Escuchar a este erudito latinoamericano, es como pasear por sus libros y artículos periodísticos redactados sin miedo y con lentes críticos. Como antídoto a las falsas historias, se sobrepone un estudio económico y político que nos conduce a un sendero muy alto, en donde las palabras cobran un justo significado. Por consiguiente, su pluma provoca un eco que es la voz de los desamparados. Es un eco que denuncia los atropellos cometidos durante la historia de la humanidad.

Entre literatura y periodismo nos conversa de sufrimiento, de esclavitud, de aniquilación de los pueblos indigenas y de aquellos que forjaron sucesos bajo la cruz y la espada. Nos habla del saqueo de los recursos naturales; primero por parte de los imperios coloniales y después por parte de Estados Unidos y el Reino Unido. Pero también nos cuenta de los pueblos que, hoy en día, se hacen respetar sin temor al verdugo del Norte. Con un lenguaje lleno de humor y, a veces, de sarcasmo nos habla de historia, de lo cotidiano, de fútbol, de los trabajadores, de la señora que se encuentra en un hospital etc.

En fin, Galeano escribe de aquello que incumbe al ser humano y como él bien lo dice: “escribo sobre seres anónimos que hacen historia sin saber que lo hacen”.

(c) Javier Claure C.

(c) de la introducción: Araceli Otamendi - Archivos del Sur