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sábado, 7 de julio de 2018

El niño maravilla, un libro de Reinaldo Edmundo Marchant por Miguel Ángel Bravo

Reinaldo Edmundo Marchant





















El niño maravilla
Reinaldo Edmundo Marchant
Editorial Subterranis
Santiago de Chile, junio, 2018


(Santiago de Chile) Miguel Ángel Bravo

Este nuevo libro de Reinaldo E. Marchant, “El niño maravilla” (Subterranis, junio, 2018), comienza con un bello epígrafe: “lo más bello en los niños son sus sueños”.
La frase, es una invitación a divagar acerca del talento y las diversas habilidades que todos tienen. 
Manifiesta el coraje para desarrollarlo, pulirlo y conquistarlo en una faena sublime.  Retrata, precisamente,  el sueño que alguna vez  mantuvo un niño de Tocopilla, el destacado futbolista Alexis Sánchez.
Aquí se retrata el origen de lo que era y es actualmente la figura del club Manchester United,  referido no de manera periodística, sino substancialmente literaria. El resumen de la búsqueda es un logro que se va hilvanando en un proceso selectivo que genera un placer lector.
leer nota:

https://archivosdelsur-lecturas.blogspot.com/2018/07/el-nino-maravilla-un-libro-de-reinaldo.html

jueves, 2 de noviembre de 2017

Lamentos por Manuel "El loco" Araya por Miguel Ángel Bravo

Reinaldo Edmundo Marchant 


el ex-seleccionado nacional Leonardo Véliz y
Reinaldo Edmundo Marchant




















(Buenos Aires)

Desde Santiago de Chile el académico Miguel Ángel Bravo escribe el texto "Lamentos por Manuel "El loco" Araya sobre el último libro del escritor Reinaldo Edmundo Marchant La historia de Afanoso Rodríguez y uno de los cuentos incluidos en ese volumen: Lamento por Manuel Araya, publicado en el blog de narrativa:
https://archivosdelsurnarrativa.blogspot.com.ar/2017/11/lamento-por-manuel-araya-reinaldo.html

(Santiago de Chile) Miguel Ángel Bravo


No me gustan las ferias del libro. Me gustan los libros, de niño, pero no las ferias. Quizás la culpa no sea del espacio, que se supone es cultural, con una temática tan extraordinaria como son los textos. Lo que me carga es ver una diversidad de expresiones paralelas que eclipsan la solemnidad propia de una obra literaria. Igualmente, hasta me molesta encontrar a escritores en pose y vanidad de divos, haciendo lo indecible para tener una notoriedad física a la manera de los charlatanes que día a día la mediocre televisión exhibe.
Sin embargo, este año me animé a concurrir a la Feria Internacional del Libro de la Estación Mapocho. Admito que estuve a punto de devolverme con sólo constatar a la especie de gendarmes que vigilan y controlan las entradas, todo ello sumado a la ignominia de cancelar una entrada bastante onerosa.  La presencia de mis dos nietos aferrados a mis manos me detuvo, y así entré a recorrer los locales y salas de presentación.

leer nota completa:
https://archivosdelsur-ensayos.blogspot.com.ar/2017/11/lamentos-por-manuel-el-loco-araya-por.html

sábado, 22 de julio de 2017

El escritor chileno Reinaldo Edmundo Marchant dedicó libro de cuentos de fútbol a Alexis Sánchez




(Buenos Aires)

El escritor chileno Reinaldo Edmundo Marchant dedicó el libro de cuentos de
fútbol a Alexis Sánchez. La Historia de Afanoso Rodrígues publicado por
editorial Mago  es el nombre del texto que relata las historias de futbolistas
apasionados por lo que hacen y que ven en el campo de juego el lugar donde
más felices son.
Una nota de Rodrigo Tapia J. relata lo siguiente:
"Antes de la premiación de los ganadores del torneo "Jugando por un Sueño"
que cada año realiza en Tocopilla, Alexis Sánchez, subió al escenario principal
el gobernador, Sergio Carvajal, quien le entregó un reconocimiento al goleador
histórico de la selección de Chile y un libro.

leer nota:

https://archivosdelsur-ensayos.blogspot.com.ar/2017/07/el-escritor-chileno-reinaldo-edmundo.html

martes, 7 de febrero de 2017

Allende, la leche y yo, libro de Reinaldo E. Marchant por Manuel Silva Acevedo

Reinaldo Edmundo Marchant
tapa del libro Allende, la leche y yo publicado
por editorial Mago

Reinaldo Edmundo Marchant y Manuel Silva Acevedo 

(Buenos Aires)

Hace pocos días se presentó en Chile el libro Allende, la leche y yo del escritor Reinaldo Edmundo Marchant. Acompañaron al autor Manuel Silva Acevedo, Premio Nacional de Literatura 2016 y el diputado Daniel Melo, según lo ya fue  publicado en una nota anterior en la revista.
Ahora, se publica el texto que escribió Manuel Silva Acevedo, sobre el libro.

(Santiago de Chile) Manuel Silva Acevedo

Quiero celebrar esta obra de Reinaldo Edmundo Marchant, por la lealtad a la memoria con que ha escrito el libro que se entrega a los lectores: Allende, la leche y yo. Relatos que he leído con placer.
Cuando muy pocos recuerdan o algunos evitan recordar a Salvador Allende y su Gobierno Popular, las Cuarenta Medidas y el medio litro de leche diario para cada niño chileno, este escritor san miguelino echa  mano a sus vivencias durante la Unidad Popular y el régimen de terror postgolpe, y lo hace con emoción, con sincera gratitud por esa epopeya, esa quijotada que fueron los mil días de Allende.
Recuerdo que yo mismo fui allendista desde el año 1952, cuando desfilé por la Alameda de la mano de mi padre con motivo de la primera postulación de Allende a la Presidencia de la Nación.
También lo fui en 1970 y pude trabajar por su gobierno hasta el día del golpe en la Editora Nacional Quimantú.

leer nota completa:


http://archivosdelsur-lecturas.blogspot.com.ar/2017/02/allende-la-leche-y-yo-libro-de-reinaldo.html

sábado, 28 de enero de 2017

cuento: Allende, la leche y yo- Reinaldo Edmundo Marchant

tapa del libro Allende, la leche y yo
El escritor Reinaldo Edmundo Marchant junto
a Manuel Silva Acevedo - Premio Nacional de
Literatura 2016 y el diputado Daniel Melo
en la presentación del libro Allende, la leche y yo




















Salvador Allende fue un amigo que conocí, siendo un niño, en un masivo encuentro de campaña política que se realizó  en el Teatro de San Miguel, hacia  fines  de los años sesenta.
La noche anterior, mi madre me pidió que la esperara a la bajada del micro, en el paradero seis de Gran Avenida, frente de donde luciera la famosa efigie del guerrillero argentino Ernesto “Che” Guevara, a eso de las seis de la tarde.  A esa hora ella quedaba libre de su labor de empleada doméstica.
De ahí caminaríamos hasta el popular acontecimiento, que movilizaría  a miles de adherentes. En el lugar, además, se hallaban mis cuatro hermanos mayores. Lo que mi madre no sabía era que los viejos del barrio también habían invitado a un grupo de muchachos que jugábamos en el club de fútbol Unión Milán, nos pasaron  banderas, chapitas y afiches con la figura del candidato de la Unidad Popular. De modo que cuando  descendió del microbús, yo estaba agitando  un pequeño lienzo  y en la otra mano sostenía un  afiche con el rostro del “Chicho”.


leer cuento completo:

http://archivosdelsurnarrativa.blogspot.com.ar/2017/01/allende-la-leche-y-yo-reinaldo-e.html

viernes, 20 de enero de 2017

Allende, la leche y yo de Reinaldo Edmundo Marchant se presentará en Chile




(Buenos Aires)

El jueves 26 de enero a las 19 se presentará el libro Allende, la leche y yo de Reinaldo
Edmundo Marchant en el Café Literario de Providencia, Parque Balmaceda,
Metro Salvador, Santiago de Chile.
Presentan Manuel Silva Acevedo (Premio Nacional de Literatura), Amante
Eladín Parraguez (escritor y académico) y Daniel Melo (Diputado de la República).
Estacionamiento en el mismo lugar, se compartirá un vino de honor.
Reinaldo Edmundo Marchant, escritor y diplomático, vivió en la Argentina junto a
su familia a partir de los 16 años,suerte que también corrieron otros jóvenes porque
sus familias fueron expulsadas de su país natal. Llegó a la Argentina cuando aún
vivía el Presidente Juan Domingo Perón.
leer nota completa: 

http://archivosdelsur-ensayos.blogspot.com.ar/2017/01/reinaldo-edmundo-marchant-junto-otro.html

viernes, 30 de septiembre de 2016

Premio Academia al escritor chileno Reinaldo Edmundo Marchant

Reinaldo Edmundo Marchant 


(Buenos Aires)

El escritor chileno Reinaldo Edmundo Marchant recibió el Premio Academia por su novela Un río bajo mi piel.
A continuación se publica el discurso de Juan Antonio Massone, Miembro de Número de la Academia Chilena de la Lengua, escritor y profesor universitario, en la ceremonia de entrega del Premio (Instituto de Chile, 26 de septiembre de 2016).

http://archivosdelsur-ensayos.blogspot.com.ar/2016/09/premio-academia-al-escritor-reinaldo.html

sábado, 10 de enero de 2015

Lecturas: El lugar donde la nube paraba - Reinaldo E. Marchant



El lugar donde la nube paraba

Reinaldo Edmundo Marchant

Editorial Amanuense

(Buenos Aires)

El lugar donde la nube paraba del escritor chileno Reinaldo Edmundo Marchant reúne relatos donde el autor testimonia su fe en Dios. Frente a la desacralización del pensamiento Marchant contrapone esta elección artística donde a la  manera de reflexiones y oraciones, narra sus vivencias.
leer nota completa:

http://archivosdelsur-lecturas.blogspot.com.ar/2015/01/el-lugar-donde-la-nube-paraba-reinaldo.html

martes, 16 de diciembre de 2014

Origen de un escritor - Entrevista a Reinaldo E. Marchant por Ariel Fernández






















(Buenos Aires)

El escritor chileno Reinaldo Edmundo Marchant publicó recientemente su nuevo libro El lugar donde la Nube Paraba, editorial Amanuense (Chile). Recibí el libro y le agradezco a Reinaldo que me lo hayan enviado. También, lo entrevistó el escritor Ariel Fernández por este nuevo libro, nota que está publicada en el blog de entrevistas:

http://revistaarchivosdelsur-entrevistas.blogspot.com.ar/2014/12/origen-de-un-escritor-entrevista.html

y se publican en el blog de narrativa dos de sus cuentos Luz y Nube, de El lugar donde la Nube Paraba.


tapa del libro El lugar donde la Nube Paraba- Reinaldo E. Marchant
editorial Amanuense (Chile)
http://archivosdelsurnarrativa.blogspot.com.ar/2014/12/reinaldo-edmundo-marchant-nube.html

http://archivosdelsurnarrativa.blogspot.com.ar/2014/12/reinaldo-edmundo-marchant-luz.html

jueves, 12 de junio de 2014

*El Mundial, el fútbol y la vida por Reinaldo Edmundo Marchant



(Santiago de Chile) Reinaldo Edmundo Marchant


El fútbol es un sentimiento de la infancia.

 En una cancha, como en la calle, debemos estar despiertos. Siempre, y por siempre ojos y oídos atentos. La mente  tiene que permanecer lúcida, pícaramente atenta. A veces ignorar un detalle es perder la gloria. Hay que recorrer el campo de juego como recorremos las grandes avenidas de la existencia diaria: observando hacia atrás, hacia el presente y el futuro incierto. En la cancha, a ratos levantamos la mano pidiendo el balón que necesitamos para obtener un pequeño triunfo. En la ciudad llena de transeúntes, también a ratos queremos levantar la mano para recibir la necesidad inmediata. Muchas veces echamos a correr gritando un pase de cuarenta metros, y, al igual que en la calle, aquel balón que anhelamos no llega jamás. Entonces debemos regresar en busca de otras oportunidades. El fútbol, como la vida, es un retorno constante hacia la oportunidad perdida.


*Dedicado al escritor Eduardo Galeano, en el marco de un encuentro internacional de Fútbol y Literatura.
Leer nota completa:

http://archivosdelsur-ensayos.blogspot.com.ar/2014/06/el-mundial-el-futbol-y-la-vida-por_11.html

miércoles, 4 de junio de 2014

Un día perfecto por Reinaldo Edmundo Marchant



(Santiago de Chile) Reinaldo Edmundo Marchant

Mi trabajo es un oficio olvidado.  Cualquiera no lo hace. Para realizarlo hay que estar loco de amor. Es de un trajín incansable. En esta labor uno es aprendiz y no se renuncia jamás. Tampoco se jubila. Se es un simple practicante hasta el fin de los tiempos.
Me levanto muy alba. Antes de la siete de la mañana. En todas las estaciones del año. De lunes a domingo (así de trabajólico soy). No descanso ni siquiera en las festividades de Celebración de la Patria. Apenas se pone el sol en lo alto, engullo un desayuno frugal, tostadas con leche, por ejemplo, tomo mi bolso, apresuro el paso al Metro, hago fuerzas para entrar y quedar como sardina, con cien narices y olfatos en mi boca, mirando con ojos de par en par esas caras tristes, somnolientas, que se desplazan a tareas digamos más convencionales.
Exactamente recorro veinte estaciones.
Leer nota completa:

http://archivosdelsur-ensayos.blogspot.com.ar/2014/06/un-dia-perfecto-por-reinaldo-edmundo.html

jueves, 17 de abril de 2014

García Márquez, un genio humilde por Reinaldo Edmundo Marchant*

(Santiago de Chile) Reinaldo Edmundo Marchant

Lo conocí en Colombia el año 1998. Durante mi estadía como agregado cultural de la embajada de Chile. No sólo había leído sus novelas y cuentos, sino muchísimos textos relativos a su obra magnífica. Existe un ejemplar, que aún conservo, “El olor de la guayaba”, de Plinio Apuleyo Mendoza, escritor colombiano, el mejor amigo del Gabo, que debe ser uno de los libros más completos y entrañables que se han escrito sobre el maravilloso recorrido literario y humano de Gabriel García Márquez.
Leer nota completa:

http://archivosdelsur-ensayos.blogspot.com.ar/2014/04/garcia-marquez-un-genio-humilde-por.html

*Reinaldo Edmundo Marchant es escritor, chileno y fue agregado cultural de la Embajada de Chile en Colombia y en Uruguay

martes, 1 de abril de 2014

Entrevista a Reinaldo Edmundo Marchant por Francisco Almarcegui

Reinaldo Edmundo Marchant y Francisco Almarcegui 


(San Vicente, Chile) Francisco Almarcegui

Literatura y balompié, asunto de carácter

Tengo ese privilegio de conocerlo de niño. Mi padre,  un vasco de cepa fanático del fútbol, don Constantino Almarcegui Legaz, en una final de campeonato que hoy llamaríamos Categoría Sub 12, en el mítico y todavía vigente Estadio El Llano, me dijo con ese acento español que nunca lo abandonó: “coño, el que juega de 10 tiene carácter”. Para él tener carácter era una marca. El sello fundamental de un individuo. Y se traía o no. “Vea, ordena, la pide, y no se enoja nunca, coño”. Yo había pasado los veinte años. Administraba y era libretista de espectáculos en el famoso Teatro Huemul. Por ahí pasaban algunas de las bandas musicales más importantes de los años setenta. También teníamos de vecinos a connotados escritores: Toño Freire,  Carlos Droguett, Manuel Gandarillas, Luís Durán … Muchas personalidades. 
Leer entrevista completa: 

http://revistaarchivosdelsur-entrevistas.blogspot.com.ar/2014/04/entrevista-reinaldo-edmundo-marchant.html

miércoles, 15 de enero de 2014

A orillas del río Mapocho: nuevo libro de Amante Eledin Parraguez



(Santiago de Chile) Reinaldo Edmundo Marchant

                  A ORILLAS DEL RÍO MAPOCHO

                         
                                   


Crecí  con sus aguas
      al pie de mi cama.
Era su canto en mi oído
       una cuerda atada al sonido del alma.
Siempre cerca, corriendo
       al lado de mi casa
golpeando la puerta como amigo.

Este es un fragmento del poema “Espejo de aguas”, del libro “A orillas del Mapocho” de Amante Eledín Parraguez (Amanuense Editorial, 2013), que grafica la relación del autor y su infancia con las aguas del río Mapocho, hecho fidedigno: el autor, junto a numerosos hermanos, pernoctó durante años en una vivienda aledaña al caudal, en el sector alto de la capital.

Desde aquel sitio, un grupo de religiosos realizarían una inolvidable obra humana: inscribir en la aristocrático Colegio Saint Georges Collage de Vitacura, a varios de estos niños pobres  que habitaban  precariamente al borde del temido afluente.

Uno de ellos fue Parraguez, quien, con esa especial vivencia, crearía décadas después la novela “Historia del verdadero Machuca”, texto que el cineasta Andrés Wood utilizó para su afamada y premiada película Machuca.

Es decir, el genuino Machuca es el autor de este bello poemario, que ahora recorre con mirada de vate los sueños, miedos, la bruma, esperanza, el ciclo vital del caudal que no cesaba.

Leer notas en el blog de en el lecturas y en el de poetas:

http://archivosdelsur-lecturas.blogspot.com.ar/2014/01/a-orillas-del-rio-mapocho-amante-eledin.html

http://revistaarchivosdelsurpoetas.blogspot.com.ar/2014/01/a-orillas-del-rio-mapocho-por-reinaldo.html

Reinaldo Edmundo Marchant es escritor

sábado, 12 de mayo de 2012

Cartas: Reinaldo Edmundo Marchant

Querida Araceli:

te escribo para destacar tu extraordinaria labor cultural
y educativa de la Revista Archivos del Sur, maravilloso ejemplar que ha
publicado a autores de muchísimas nacionalidades, ha dado a conocer
a autores y es una destacada herramiento artística global!
Recibe mi aprecio y felicitaciones!
Saludos,

Reinaldo Edmundo Marchant

escritor

Santiago de Chile

sábado, 12 de noviembre de 2011

Jorge del Río: 30 años de poesía










Jorge del Río


(Buenos Aires) Araceli Otamendi

Conocí al poeta Jorge del Río (Santiago de Chile, 1955) hace unos años cuando vino a Buenos Aires para participar en un Homenaje a Roberto Arlt en la Feria Internacional del Libro junto con el escritor también chileno Reinaldo Edmundo Marchant. Jorge del Río aceptó enseguida mi invitación para el acto que organicé con la revista Archivos del Sur a fin de recordar a Roberto Arlt al cumplirse 65 años de su muerte.
Ahora, Jorge del Río celebra 30 años de poesía y los escritores Reinaldo E. Marchant y Amante Eledin Parraguez le han preparado un homenaje con sus textos, que junto con poemas de Jorge del Río se publican en el blog de poetas.


Jorge del Río es miembro de la Sociedad de Escritores de Chile, fue Director de la Fundación Pablo Neruda y actualmente es Director de la Fundación Gonzalo Rojas. Ha participado en numerosos encuentros, presentaciones y lecturas poéticas de diversa índole y con distintos poetas nacionales y extranjeros. Sus obras publicadas son: Tiempos de Ensueño, 1986; De los Oleajes, 1988; Adiós a los Años duros, 1991; Hambre tardío, 1993; Los Poemas del Insomnio, 1996; Vuelvo al Origen, 1999; Y Soy de la Muerte, 2001; y "los Poemas del callejón de Adentro", 2004.

leer textos y poemas en el blog de poetas:


Jorge del Río: 30 años de poesía

http://revistaarchivosdelsurpoetas.blogspot.com/2011/11/jorge-del-rio-30-anos-de-poesia.html

Jorge del Río - Poemas


http://revistaarchivosdelsurpoetas.blogspot.com/2011/11/jorge-del-rio-poemas.html

viernes, 28 de octubre de 2011

Cartas: Reinaldo E. Marchant

Gracias Araceli por los buenos temas de este número!

Muchos saludos!

Reinaldo E. Marchant
Santiago de Chile

viernes, 4 de febrero de 2011

Las ruedas luminosas por Reinaldo E. Marchant - María C. Elgueta Cornejo

                                

 LAS RUEDAS LUMINOSAS

                          Por Reinaldo Edmundo Marchant
                                 María Cecilia Elgueta Cornejo



Ha ciento veinte kilòmetros de Santiago, hundiéndose hacia la costa, en un camino ya asfaltado pero con atisbos del antiquìsimo polvo que la cubrìa, de pronto asoma el canal de Larmahue, bello paisaje que si no fuera por la frondosa vegetación y alrededor de treinta Molinos de Agua - también llamado Molinos de Azudas -, todo el trayecto resultarìa cansino, silente, pasmosamente tranquilo.

Algo cambia en el errante visitante al ver a esos majestuosos amigos, girando incansables, tomando con capachitos el agua del afluente, subièndolo como en juego de aves para enseguida depositar la simiente en las campiñas que reclaman humedad.

Todo es un espectáculo, pirotecnia de la Naturaleza, alucinaciòn y fascinaciòn. Ya el asueto del dìa no serà el mismo, el buscado con afán, hay que parar y quedar con la vista perdida en aquellos monumentos de treinta, cuarenta y hasta cincuenta metros de altura, que dejan de trabajar, que rasguñan las carnes de las aguas y hacen florecer el zarzal mustio.

Con estas imágenes, surge el Segundo  Concurso Literario que la Municipalidad Pichidegua, convocado para  estudiantes de escuelas rurales, el tema: escribir sobre las hermosas y valiosísimas Ruedas de Larmahue, Patrimonio Histórico Nacional 1998. No era fácil. Muchos niños de zonas apartadas no las conocían.  Existía escasa información sobre.  En esos mismos sitios, rodeado de una luminosa Naturaleza, a campo abierto,  se describìa el origen, importancia y calidad especial de las ruedas; también, se enseñó  a crear, a escribir un relato, poesía, cantos, décimas, ensayos, anécdotas. Cuando vislumbramos en los ojos de aquellos estudiantes la felicidad de estar frente a semejante riqueza patrimonial, sentimos que el esfuerzo mancomunado tenían ese gran sentido que alcanzan las personas cuando un hecho distintos les cambia la vida:  desde ese momento no quedaban niños que desconozcan la existencia, la belleza y valor patrimonial de aquellos hermosos ejemplares.

El tema propuesto podría haber  limitado  y disminuido  la concurrencia de los noveles creadores. No fue así. Llegaron más de seiscientos relatos, provenientes de alumnos cuyas edades fluctúan entre los cinco  y trece años. Se abordó la temática desde variados puntos de vista. Hubo algunos que lo hicieron desde la ficción, lo ensayístico, poemático, narrativo, desde la oralidad y  hasta desde la vivencia de sus padres y familiares mayores.


La raíz de destacados  poetas y prosistas chilenos tiene su origen en apartados lugares del sur y norte del país. Al leer los trabajos de estos estudiantes, resulta imposible no recordar esa máxima.  El resultado de todo aquello es una privilegio: la creaciòn del primer libro, "Las Ruedas de Larmahue", contado por estudiantes y docentes. A todas luces, fue una bendita audacia detenerse, soltar los ojos y permitir que la imaginación volara junto a su majestad, la luminosa Naturaleza.


                                                                         
ACERCA DEL ORIGEN DE LAS RUEDAS DE LARMAHUE




            Las ruedas de Larmahue, también conocidas como azudas de Larmahue o molinos de agua, corresponden a un sistema de regadío cuya herramienta principal es la  rueda de madera, la cual   mediante el movimiento de la corriente extrae el  agua desde el canal y la transporta a través de capachos y canaletas  a las tierras colindantes que están sobre el nivel del canal, y no pueden ser irrigadas de otra forma.
            Sobre las ruedas de Larmahue  no existen datos exactos de su construcción, sin embargo encontramos a través de diversos textos e investigaciones algunos antecedentes de las similitudes y relaciones de las ruedas o azudas de Larmahue  con las existentes en el Próximo Oriente y en España.

            Existen antecedentes y datos exactos de las primeras ruedas o azudas del mundo, cuyo origen data  en el mundo islámico y que de acuerdo a diversos documentos de la época medieval, poseerían  más de 1000 años de existencia, aunque como mencionó las primeras señales sobre el uso de las ruedas o  norias fluviales provienen de la Época Medieval y de los países islámicos del Próximo Oriente, es así que Ricardo Córdoba de la Llave entrega datos sobre los primeros antecedentes de estas ruedas señalando que: “El historiador persa al-Baladuri, fallecido en el año 892, narra en sus escritos cómo fueron  instaladas varias de estas norias en un canal cercano a Basra (Iraq) en la segunda mitad del siglo VII…”  asimismo complementa que:  “Del siglo XII data el famoso Tratado de Geografía de Yuqut, donde se citan las conocidas norias emplazadas sobre el río Orontes a su paso por la localidad de Hama (Siria).” Estas ruedas aún es posible encontrarlas en territorios como el Hama en Siria.
            Un segundo antecedente de la existencia de ruedas como las de Larmahue están las de España, Titus Burckhardt señala: “A  lo largo de los ríos de las España árabe, giraban aquí y allá grandes norias que frecuentemente tenían  la altura de un edificio y que, movidas por la corriente, regaban las tierras circundantes… ”,  estas ruedas aún permanecen en algunos ríos de España (río Genil, Ricote, Segura, entre otros ), su existencia se le atribuye a la presencia e influencia árabe en España durante el periodo llamado Al-Andalus; debido a que  la presencia árabe fue más importante en el sur de España,  las  ruedas  se concentraran principalmente en las provincias de Córdoba, Toledo y Murcia.
            En orden temporal tenemos a las azudas de Larmahue, cuya fecha de creación no está definida, sin embargo, se estima que es aproximadamente desde mediados del siglo XIX, cuando  se construyen e instalan  las primeras ruedas en el canal,  se atribuye la influencia de la experiencia española en la creación de las norias o ruedas de Chile, todas estas innovaciones en los campos concuerdan con periodos de desarrollo agrícola de las haciendas de la zona central del país,  fenómeno descrito por diversos historiadores  y que toman como punto de inicio el siglo XVIII,  fecha en la cual Chile se vio enfrentado a la escasez de alimentos provenientes desde el Perú , dicho problema alimentario genera la necesidad de aumentar las tierras cultivables, es así que se toman en consideración aquellas tierras menos fértiles o de difícil irrigación que antes habían sido marginadas, podemos inferir que a medida que se hacen necesarias mas tierras para abastecer a la población nacional y local que se crean en la zona de Pichidegua estas ruedas, que no solo fueron utilizadas para riego, sino también para los molinos de trigo, Fernando Márquez de la Plata a mediados del siglo XX (1959) describe estas ruedas, señalando: “… Allí están los bellos ejemplares que poco a poco van desplomándose. Su mecanismo estaba basado en las enormes aspas de madera, en cuyas extremidades quedaban los recipientes en leños con que sacaba el agua…” para él, las ruedas de Larmahue constituían ser de una gran hermosura y de gran antigüedad.

            Debido a su particularidad, importancia histórica y utilidad de las ruedas de Larmahue, que 17 de estas ruedas fueron declaradas Monumento Histórico Nacional a través del decreto nº 830  con fecha 10 de agosto de 1998  cuyo  objetivo es la preservación de estas ruedas, posteriormente fueron declaradas  bicentenario en el año 2009.

           

FRAGMENTOS DE CREACIONES PREMIADAS Y PUBLICADAS


DANZA, AGUA Y VIDA.

                                            ( de Juan Cabello Herrera)

El caudal torrentoso que da vida
Pasaba aburridos veranos transitando
Con desenfreno por las grietas canalinas
Que recorren el valle, y las colinas
Habitado por familias campesinas
Que esperan con angustia contenida
Que madure el grano, la semilla
La flor, la fruta, el árbol y su vida,
Pero el sol es implacable y no da tregua
Y debilita la planta de esperanza
Que no cobija el agua prometida
En su alma y en sus brotes subterráneos
Y mueren lentamente en la agonía
De la daga cruel de una sequía…

Pero el cielo se ilumina muy de prisa
Porque ve llegar a nuestro valle
Una dama vestida de paletas
Que contienen capachos de esperanza
Y como cual avezada danzarina
Pronto iniciará su larga danza
Una danza plateada de torrentes
Que suben por capachos a lo alto
Para mostrarle al mundo que a su paso
Destellos de vida verde irán bajando
A los rulos sedientos que han pasado
Siglos de soles esperando
Las bondades del húmedo milagro
Que gota a gota, con paciencia les va dando…
Rueda de Larmahue dama de agua
Con manos sabias de maestro construida
Que por misterio intrigante te hizo muda
Vistiendo de roble armadura
Bautizándote de nombre como azuda
Destinando el sentir de tu existencia
A la misión más sublime de esta tierra,
Dar vida al terciopelo vegetal de las moradas
De las familias de alma campesina…

Rueda de Larmahue o quizás azuda
Que elevan el agua hacia el supremo
Implorando que imponga bendiciones
Bajando con prisa y agitada
A cumplir la misión encomendada…

Rueda de Larmahue o quizás azuda
No te basta con cumplir los verdes sueños
Nos muestras con tu encanto al mundo entero
Llamando la atención del forastero
Que se enamora de tu danza generada
De un brazo que del Cachapoal escapaba.


LAS FAMOSAS AZUDAS

                                               (de Patricia Alejandra Cabello)


            Pichidegua es un pequeño poblado de la zona central de Chile. En lengua mapudungun Pichidegua significa lugar de ratones pequeños. En este lugar se cultiva mucho maíz, también trigo y hay muchos viejos caserones de adobe. Quizá por eso los roedores lo escogieron como un buen lugar para quedarse y armar familia.
            Es una buena tierra, pero nuestros antepasados se encontraron con un gran obstáculo: el terreno cultivable se encuentra por sobre el nivel de las aguas de riego.
            Ingeniosamente solucionaron el problema construyendo en las orillas del canal, que nace del río Cachapoal, unas enormes ruedas de madera, como las norias de los parques de diversiones, sólo que en lugar de asientos, estas ruedas poseen en sus extremos uno o dos recipientes para recoger agua, llamados capachos, y unas aspas, que al ser movidas por la corriente hacen que esta rueda gire y recoja agua constantemente. Esta agua es depositada en unas canaletas que la llevan por regueras a los sembrados para sembrarlos.
            Existen documentos que muestran que los árabes las llevaron a España (en Sevilla, Córdoba y Málaga aún existen) y finalmente se replicaron en nuestras tierras.
            Hay alrededor de veinte ruedas a lo largo del canal Almahue, en la localidad de Larmahue. Pues bien resulta que como son una rareza, únicas en América y en vías de extinción, periodistas, sociólogos, turistas nacionales y extranjeros, alcaldes, concejales, SERNATUR y los propios habitantes de Pichidegua comenzamos a mirarlas con otros ojos. Porque para nosotros eran algo tan cotidiano, que no nos llamaba mayormente la atención. Cuando yo nací, por ejemplo, ya estaban allí.
            Tengo que explicarte todo esto porque si nunca has visto una azuda, te costará entender esta historia que te contaré.
            Fue mi hijo de seis años quien se dio cuenta de esto. El problema de Alonso es que su lengua funciona a cien revoluciones por minuto, pero su lápiz no es tan veloz, así es que me lo ha contado a mí, para que te lo escriba a ti:
            Resulta que con esto de los periodistas haciendo reportajes, los turistas nacionales y extranjeros, y las fotografías de las ruedas en los atractivos trípticos de SERNATUR, éstas comenzaron a ponerse envidiosas y vanidosas. Tal como lees, ¡claro, si ellas son famosas! ¿Por qué no iban a tener los vicios de la farándula?
            Comenzaron a competir acerca de cuál de ellas era la más linda, la más fotografiada, la más reporteada, la más importante…
            La gran rueda de la plaza por ejemplo razonaba así: “Creo que nadie debería dudar de que yo soy la más importante de todas. Mi dueño el señor Godoy fabrica ladrillos gracias a mí, los ladrillos sirven para fabricar casas y la gente tiene un techo y es feliz gracias a mí. Además la esposa del señor Godoy mantiene un bello jardín, gracias a mí.”
            La rueda de viña Lyon es, sin duda, la más grande, descomunalmente grande, y con una vanidad proporcional a su perímetro. Los vinos que produce la viña son de una calidad tan extraordinaria que se comercializan sólo en el extranjero. Gracias a ella, por supuesto.
            Otra es un poco pequeña, pero no por ello más humilde, absolutamente convencida decía: “Riego un inmenso campo de alfalfa, sin alfalfa el ganado no tendría buen talaje y no habría carne, ni leche, ni quesos, ni mantequilla, ni manteca, ni lana, ni cuero para los ásperos de los caballos.” Y al ver la cantidad de abejas afanosas en las flores de la alfalfa razonaba en que tampoco habría miel, ni polen, ni cera. Sin duda una inmensa cadena dependía de ella. ¡Ella era imprescindible!
            La más intelectual de las ruedas decía: Yo riego un maizal. ¿Acaso no son las hojas del maíz, la materia prima de la artesanía típica de Pichidegua? ¿Qué sería de nuestras tejedoras? ¿Qué sería de nuestro patrimonio cultural tangible e intangible? ¿Qué sería de nuestra identidad de pueblo campesino y su potencial turístico? Más aún de nuestra actividad económica y nuestros ingresos “Per cápita” por concepto de exportación de maíz y fabricación y venta de chuchoca… Y de arrebataba la rueda, pasando incluso que debería ser electa concejal.
            Estaba también la rueda más antigua. Esta pertenecía a Doña Otilia, una viejecita de noventa y ocho años que aseguraba que era su padre  un español de noble cuna, quien había construida la primera rueda en esta zona. Éste señor había contratado a un ingeniero, porque en verdad lo que pretendía construir era una turbina hidroeléctrica. No alcanzó para generar electricidad pues la corriente no era suficientemente fuerte, pero descubrieron que la turbina servía para levantar el agua, almacenarla y regar. La viejecita se había asegurado de contar su historia a quien quisiera oírla (y a quienes no, también) y en conclusión, era la suya, la rueda más importante.
            La rueda musical, perteneciente a la familia Leyton, era quizá la más egocéntrica, por ser artista. ¿No te digo? Lo que pasa es que algo hay en su eje y en su engranaje, que cuando giraba emitía un sonido como de flauta, como de sirena, como de lamento… como de cantante lírica. Y obviamente ella sí que era única.
            Y así, unas más, otras menos, todas se creían superiores y ninguneaban a sus compañeras de canal arriba y canal abajo, y las aguas del canal estaban turbias de tanto cahuín. Porque si hay algo que en lo que se entretiene la gente en el campo es en el cahuín. De esto no se salvaban ni las ruedas, pero la más culpable era la corriente del canal, que llevaba y traía.
Comenzó a correr la voz de que el municipio estaba postulando a las ruedas para ser declaradas Monumento Nacional.
            Imagínate a una famosa con un contrato en televisión y un sueldo asegurado de por vida, y cirugías estéticas gratis.
            Nuestras ruedas serían intocables, con un subsidio de mantención, que sus propietarios deben usar para restaurarla, esto es, cambiar pernos oxidados o reponer los capachos o brazos rotos, por ejemplo. Los brazos tienen un radio de tres metros aproximadamente y son dieciséis. Los capachos pueden ser dieciséis o treinta y dos, si son dobles. Se usa madera de roble, que en esta zona es un poco cara.
            Como te iba diciendo, las ruedas se volvieron locas, el agua se revolvió aún más. Todas, cual candidatas a reina de Belleza, creían merecer el título. Hasta los propietarios comenzaron a inquietarse con la incertidumbre de quién sería beneficiado y quién no.
            Por fin, en julio de 1998, se publicó el decreto en dónde se nombraba a todo el entorno Zona Típica y a las diecisiete de ese entonces Monumento Nacional. ¡Todas estaban desconcertadas! ¿Te imaginas un concurso Miss Universo con empate final?
            En invierno no hay agua en en el canal, se cierra la compuerta del río Cachapoal, ya que las siembras se riegan con el agua de lluvia. En este tiempo se restauran las ruedas, pues están de vacaciones de invierno. Pero llegando la primavera, escasean las lluvias, se abren las compuertas y comienza el acompasado e incansable girar de las azudas.
            Fue en la primavera del año 2002 cuando los habitantes de Pichidegua decidieron celebrar, como en la antigüedad, la llegada de la primavera. La llegada del agua a los campos, el inicio del ciclo de la vida, celebrar a la tierra generosa y reivindicar a sus ruedas, sinónimo de fertilidad, vida y sustento.
            ¿Te cuento cómo fue esa fiesta?
            En la plaza se instaló un gran escenario con la rueda del señor Godoy como telón de fondo. El conjunto folclórico local Labranzas, entonó sus mejores cuecas. Se contó la historia de la primera rueda. Se homenajeó a los carpinteros que las construyen. Había buen vino, el mejor no para emborracharse, sino que para brindar por la vida (Vino Casa Lyon). Había empanadas jugosas, con mucha carne. Llegaban los huasos en sus caballos bien ensillados y con sus mejores galas. Las artesanas confeccionaron cientos de hermosas  flores en hoja de choclo para regalar con cariño a los asistentes. Don Arturo, el carpintero que fabrica las ruedas, confeccionó decenas de ruedas a pequeña escala, réplicas de las verdaderas y a los turistas les parecía fantástico poder llevarlas de recuerdo. Fue una fiesta memorable.
            ¿T e diste cuenta que de alguna forma todas las azudas fueron incluidas y necesarias en la celebración?
            El cura párroco las bendijo y elevó al cielo una bella plegaria por el agua, por la tierra, por la vida y por las diligentes manos campesinas.
            Así, viendo la alegría reinante, fue que las azudas comprendieron porqué se había distinguido conjuntamente a las diecisiete, con el honor de ser monumentos. Y es que todas, de diferentes formas contribuyeron al sustento y al regocijo de los habitantes de Larmahue.
            Bueno, también a los humanos nos pasa, que nos creemos demasiado superiores, se nos descontrola el ego y caemos en el feo hábito de subestimar a los demás. Pero, si lo piensas bien, todos, todos, en la medida de nuestros talentos y posibilidades, con grandes o pequeños hechos, cumplimos un importante rol en nuestra sociedad.
            ¿Cómo están nuestras ruedas hoy? Si tienes la oportunidad de pasar por Larmahue, conocerás en persona a cada una de estas famosas protagonistas. La de la plaza, la musical, la del maizal, la de la viña y la más antigua. Aquí siguen, trabajando con tesón. Constantes, serviciales, abnegadas, generosas, imponentes, perfectas, bellas y humildes, por sobre todo humildes.



             
 

LA BELLEZA DE LAS RUEDAS
                                                   (De Patricia Trujillo)
Las ruedas de Larmahue
Son grandes y redondas
Giran como los molinos
Regando de todas formas

En la comuna de Pichidegua
Hay un pueblo muy hermoso
En donde están las ruedas
Que es lo que la hace famosa

Giran, giran las ruedas
Lanzando agua al pasar
Regando parques y cosechas
Dan vueltas sin cesar

El colegio de mi comuna
Lleva a los niños de paseo
A las ruedas de Larmahue
Dibujaron y pintaron sin recreo

Las ruedas giran y giran
Al golpe del agua contra las piedras
Y la claridad estalla
Con sus movimientos deslumbrantes al girar

Hermosa rueda de madera
Deja que tus brazos impongan en el agua
Hacia los campos con frescura
Mojando campos y praderas

Lindos colores
Tienen las ruedas
Que con su belleza
Se asemeja a la primavera

Los niños juegan y ríen
Cuando pasan por las ruedas
Y por eso todos se acercan
A sacarse fotos con ellas

El colegio de Santa Amelia
Con ánimo y atención está
Diciendo de estas ruedas
Cada día lo mejor

Mis amigos me contaron
Que siempre que pasan por ahí
Veían las ruedas de Larmahue
Que son muy importantes para mí

Una tarde de primavera salí
A caminar por ahí
Y me di cuenta de la hermosura de las ruedas
De la lejanía que yo las vi

Las ruedas de Larmahue
Son la gran sensación
Y toda la gente
Se saca fotos a su alrededor

Las ruedas de Larmahue
Son hermosas por su esplendor
Pero toda la gente dice
Son más bellas por su color.

RUEDAS DE LARMAHUE
                                         ( de Constanza Ahumada)
Rueda que gira
Y pasa rodando
Tu vas para Larmahue
Y yo voy cantando

Si vas para Pichidegua
Encuentro el sector de Larmahue
Y no te vayas a
Confundir con Pudahue

Larmahue es como una botella
Mientras vas descorchando
Te encuentras con una rueda
Poco a poco la vas disfrutando

Las ruedas son llamativas
Que persona no pudiera visitarlas
Si la gente que pasa
Va escuchando charlas

Existe una sola de ellas,
En muchos lugares de Chile
La tratan de copiar
Y solo esa las puede animar

Las ruedas de Larmahue
Fueron  declaradas monumento nacional
Es envidiada por los demás
En cualquier momento y lugar

Que bonitas se ven
Cuando la fuerza del agua
Las hace girar
Y  me  las pongo a contemplar

Cuando al agua
Sus capachos la empiezan a atrapar
Y comienzan a elevar
Para luego almacenar

Las ruedas están hechas
De madera especial
Y roble le vamos a llamar
Y fierro le podemos colocar

Las ruedas son
Como las estrellas
Recolectan agua
Igual como una botella

La tierra en desnivel
Las ruedas se levantan
Y el agua
Las hace florecer

Cuando miro la rueda
Me hace pensar
Cuantas semillas podré sembrar
Y por cuantos se multiplicarán


CON LAS RUEDAS DE LARMAHUE
                                                     (de Sabina Lucero)


Hoy he venido hasta acá
En busca de un hermoso lugar
Donde reina el campesino
Por sus hermosos cultivos

Hermosos sí que son
Gracias a esta atracción
Rústicas y larmahuinas
Es que monumentos nacionales son

Llenan de luz el lugar
Me doy cuenta al caminar
Tan serenas que se ven
Pero si te permiten el que hacer

Son las flores mas lindas del jardín
Es que no hay más que decir
Tranquilas van girando
Dejando el sonido en mí

Ruedas de azudas
Que hermosas son
Lo aprecio a primera vista
Viendo tamaño esplendor




 Santiago de Chile