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sábado, 9 de enero de 2016

cuento Con la red - Araceli Otamendi

(Buenos Aires)

El cuento Con la red que escribí en los años ´80, fue publicado en:

Suplemento La Palabra, diario La Opinión de Rafaela, Provincia de Santa Fe - en su edición gráfica y en la web -, en la revista Literatura del mañana (Barcelona, España) y en la revista Litoral-e (México). Con mi agradecimiento a los editores de estos medios, publico aquí además del cuento la introducción que se publicó en Literatura del mañana:

 

lunes, 16 de noviembre de 2009
 
 



Les presentamos el cuento "Con la red", de nuestra autora y colaboradora argentina, la escritora Araceli Otamendi. Este relato fue publicado en el Suplemento literario La Palabra, del diario La Opinión, de la Provincia de Santa Fe, hace ya algunos años, y representa -al menos para nosotros- uno de los mejores cuentos que nos han remitido a esta edición hasta la fecha.
.

En él, Otamendi, describe de forma portentosa, amena, rápida y sin rodeos expresivos de difícil entendimiento, aquello que los renacentistas admitieron otrora como el "beatus ille", el paraíso ideal donde el artista crea, exiliado del mundo terrenal, creando su cosmos perfecto. Sin embargo, ello no es posible en el cáotico y enjundioso mundo en que vive la protagonista. Un entorno exasperante que destruye toda posibilidad de recreación idílica, creando un impulso intermitente de ansiedad y ritmo frenético que tan solo tiene acceso vedado en el cerebro del personaje. Allí existe aún la calma, pero es inquieta, y dibuja una tenue sonrisa que, poco a poco no tardará en desaparecer.



 
Con la red




"Algunos tienen en la vida un gran sueño y no logran sostenerlo. Otros no tienen en la vida ningún sueño, y tampoco logran sostenerlo" Fernando Pessoa

Buenos Aires, 1986


Las once. Esta es mi hora. Es la hora que me gusta de la noche, que me atrae, que me atrapa. Ahora es la hora de escribir. El tren. Se llamará el tren. El teléfono ha dejado de sonar. Por suerte. El sonido es furioso, incesante, perturbador, insistente. No he querido atenderlo. No quiero saber por qué intentan hablar. O mejor sí, creo saberlo. Hablar a esta hora en que escribo, no, no quiero hablar. De noche, en esta ciudad maldita y amada, atrayente y perturbadora el silencio se hace de golpe. Cae una red suspendida del espacio y lo atrapa todo, el silencio es un come-ruidos-¡Qué palabra!- los devora, los tritura en su inmenso estómago, los deglute y es aprisionador. Los aprisiona y se lo agradezco porque gracias a él puedo escribir en mi computadora. ¿La realidad copia a la ficción? ¿La ficción copia a la realidad? ¿Qué sucede cuando las imágenes de los sueños parecen penetrar en lo real? ¿Se apoderan de ella? ¿Existe un espacio secreto entre la realidad y el sueño? ¿Hay en cada uno de nosotros un lugar para ese espacio? Ahora voy en un tren, inexplicablemente estoy ahí, pero lo acepto. Algunos hombres disfrazados, desfiguradas sus caras como máscaras viajan colgados de los estribos del último vagón. Afuera las hojas ocres, doradas y tenuemente rojas viajan en dirección contraria. Alguien, una voz secreta me dice al oido: tu punto de destino es Schumann. No conozco ninguna ciudad con ese nombre pero sí un compositor. Escuchá música clásica, clásica, clásica. En mis oídos resuenan esas palabras repetidas en la infancia. Un recuerdo infantil, lo desecho. Beethoven me parecía triste, odiaba su música, por suerte llegaron los Beatles. ¿Si mi destino fuera llegar a Schumann? ¿Qué quiere decir? El también se obsesionó con la literatura.

Si pudiera escribir de manera tan simple como los cálculos y fórmulas matemáticas donde apenas con algunos signos se puede expresar que el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos en el triángulo rectángulo sin decir todo esto, me acercaría a un estado parecido a la felicidad. Pero no, estoy llena de palabras, de significantes que desbordan a veces sin poder atraparlos. Palabras que hay que atrapar como esas pelotitas que saltan enloquecidas en un juego de parque de diversiones, a las que hay que atrapar con una red, a ver quién atrapa más, la gente aprieta los labios y trata de mantener firme el pulso, a ver quién atrapa más y el que gana es que logra reunir más cantidad. Yo quisiera ensartar la menor cantidad y así expresarlo todo.
Viajar en auto puede ser peligroso. No hay nada tan inofensivo como andar en auto por las calles del centro. Andar por andar sin ningún motivo especial. Vulgarmente se llama dar una vuelta. La tarde está pintada de gris. La ciudad se ha vuelto una paleta de grises, no tiene luces, no tiene brillo. Tres hombres vestidos con traje y corbata nos detienen.
leer más:


http://archivosdelsur-cuartopropio.blogspot.com.ar/2016/01/cuento-con-la-red.html

domingo, 21 de julio de 2013

Concurso Todos los juegos - Cuento ganador menores de 30 años

Iván Manuel Gazzo


(Buenos Aires)

El cuento Te lo prometo de Iván Manuel Gazzo (Junín, Provincia de Buenos Aires, 1990) resultó ganador del concurso Todos los juegos, organizado por la revista Archivos del Sur en el marco de festejar 10 años de edición ininterrumpida, en la categoría menores de 30 años.
Afortunadamente llegaron 144 cuentos para participar en el concurso, desde diversos lugares de la Argentina y de otros países. Iván Manuel Gazzo nació en Junín, Provincia de Buenos Aires el 10 de agosto de 1990. Actualmente vive en Merlo, San Luis. Viajó con sus padres a los 11 años en el año 2002, y luego se quedaron en Villa de Merlo. Es director y guionista de cine recibido de la Universidad de la Punta. Está ejerciendo su profesión hace ya un año con cortometrajes y proyectos audiovisuales comunitarios. Escritor de cuentos, poesías y relatos; por terminar su primer libro de literatura "Radiante amanecer del Virus". Actualmente Finalista del certamen internacional y nacional "Mis escritos" con dos obras, una de poesía y cuento respectivamente.
Elegí este cuento porque creo que está narrado con un nuevo lenguaje, original, y una historia lúdica y sugerente.
Para leer el cuento publicado en el blog de narrativa entrar en el siguiente enlace:
http://archivosdelsurnarrativa.blogspot.com.ar/2013/07/te-lo-prometo-ivan-manuel-gazzo.html

En los próximos días se publicará el ganador del concurso en la categoría mayores de 30 años.
¡Gracias por participar y difundir!

Araceli Otamendi


viernes, 22 de junio de 2012

Medios: Revista Generación Abierta - edición Nº 63









(Buenos Aires)




El viernes 15 de junio fue presentado en el Café Literario Antonio Aliberti el número 63 - mayo - agosto 2012- de la revista Generación Abierta que dirige el poeta Luis Raúl Calvo. El Café literario Antonio Aliberti funcionaen el Café Monserrat del Barrio de San Telmo y estuvo conducido por Luis Raúl Calvo y los poetas Amadeo Gravino y Julio Bepré. En esta edición Generación Abierta publicó mi cuento Con piloto automático. En el marco del café literario se presentó la muestra de Javier Robledo de poemas visuales y el poeta realizó una perfomance. También se presentó el libro de Carlos Enrique Berbeglia: Penumbras sin voz y luminosa voz de vos, la sección Poetas en el recuerdo donde se recordó a los poetas Conrado Nalé Roxlo y José Pedroni y se leyeron algunos de sus poemas. Luego, en el intermedio musical Luis Raúl Calvo interpretó un poema dedicado a Jacobo Fijman y Noemí Magliocca interpretó junto a Calvo canciones del CD La verdad de lo vivido. Rafael Vázquez leyó algunos de sus poemas publicados en la revista. Renée Lagos habló acerca de su nota El concepto del campo expandido en la sección de artes visuales y Adriana Gaspar sobre la nota: La ausencia: una poética para no olvidar.
Amadeo Gravino disertó acerca de la poeta norteamericana Emily Dickinson a quien le dedicó una nota.
La edición Nro. 63 de Generación Abierta presenta además una entrevista inédita a Eliseo Diego, realizada por José Antonio Cedrón, otra entrevista (tercera parte) al Presidente de la Academia Argentina de Letras Pedro Luis Barcia por Luis Raúl Calvo y Nora Patricia Nardo, una entrevista a Nicole Barrièrre por José Muchnik, la sección música dedicada a Luis Alberto Spinetta por Patricio Fernández, una nota sobre Artes Visuales por Graciela Bowarnik: ¿Tradición vanguardista?, una nota sobre Antropología y educación por Ana María Ruiz, entre otros temas de actualidad cultural.



http://www.generacionabierta.com.ar/



Luis Raúl Calvo

Nació –y vive-en Buenos Aires, Argentina en 1955. Poeta y ensayista. Autor y compositor de música, cantautor. Licenciado en Psicología.
Dirige la Revista “Generación Abierta” (Letras-Arte-Educación) desde su fundación en 1988, publicación “Declarada de Interés Cultural de la Ciudad de Buenos Aires”, en el año 2000, por la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Dirige desde 1992 el Café Literario “Antonio Aliberti”, en el Café Montserrat.
Desde 2007 co-conduce y produce el programa radial “Generación Abierta en Radio”, los martes a las 17 hs por FM Cultura, 97.9 MHZ.

Ha recibido diversas distinciones literarias.
Parte de su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano, rumano y portugués.

Obra publicada en poesía: “Tiempo dolorosamente resignado”(Ediciones “Generación Abierta”, 1989); “La anunciación de la partera” (Ediciones Correo Latino, 1992); “Calles asiáticas” (Editorial Plus Ultra, 1996)); “Bajos fondos del alma” (Ediciones “Generación Abierta”, 2002); ”Belleza nómade” (Ediciones Generación Abierta, 2007); “Nimic pentru aici, nimic pentru dincolo”, Antología Poética, en lengua rumana, con traducción de Flavia Cosma (Editorial Gens Latina, Rumania, 2009); “Nada por aquí, nada por allá”, Antología Poética, en español (Ediciones Generación Abierta, 2009); “Profane Uncertainties” (“Profana Incertidumbre”), Antología Poética, en lengua inglesa, con traducción de Flavia Cosma (Editorial Cervena Barva Press, Estados Unidos, 2010).
En 2010 grabó su primer álbum musical, “¿Cuál es la verdad de lo vivido?”-Canciones urbanas- con temas de su autoría y la musicalización del poema “¿Será verdad que cuando toca el sueño?”, de Gustavo Adolfo Bécquer.













lunes, 30 de abril de 2012

Cuento traducido al rumano y publicado en revista Vatra veche















(Buenos Aires)

Mi cuento El hombrecito blanco y el misterio de las hadas fue traducido al
rumano por la escritora de origen rumano Flavia Cosma, quien reside en Canadá, y publicado en la
revista Vatra veche, de Rumania, en su sección Babel.
Agradezco el interés y el trabajo de Flavia Cosma y también de los editores de
la revista en publicar mi cuento en rumano.

Araceli Otamendi

sábado, 13 de agosto de 2011

Suplemento especial DIA DEL NIÑO - Araceli Otamendi



Jessica en un mundo de juguetes





Jessica López trabaja en la juguetería desde hace poco tiempo. Es vigiladora. Antes trabajaba

también en ese shopping y antes del shopping en la venta de productos de granja. Pero de cortar

pollos, despachar milanesas y envolver huevos de a media docena estaba cansada. Cuando le

avisaron que buscaban a alguien para trabajar en ese shopping no lo pensó mucho, enseguida la

sedujo la idea de cambiar de trabajo. Jessica era una mujer joven, había sido madre desde muy

temprana edad y ahora que pasaba los treinta también tenía un nieto. Jessica no sabía casi nada de

juguetes, casi no los había tenido. A los catorce años empezó a trabajar en una casa de familia para

ayudar a sostener su hogar. Ahora, además de ser casi el sostén completo de sus padres también

mantenía a sus hijos y al nieto, un bebé de pocos meses.

A veces se miraba al espejo y se veía vieja y no una mujer de treinta y tantos años. Con el uniforme

que le dieron cuando empezó a trabajar ahí, se imaginó que su vida iba a cambiar. Al menos ahora

estaba  entre juguetes, muñecas, autos, osos, casitas, rompecabezas, sonajeros, juegos didácticos,

¡podía aprehender tanto en ese lugar!

Cosas que jamás habían estado a su alcance ahora estaban ahí en los estantes. Y Jessica además

de mirar a las personas que entraban a comprar juguetes se dedicaba a mirarlos en detalle.

¡A veces le gustaría conocer a su nieto, llevarle un regalo, olvidarse de los malos tiempos!

¿Por qué no?

Y sin embargo, estaban todos tan distantes, ella de su hija, ella de sus padres, ella de todos.

A veces rebobinaba y se preguntaba por qué a ella le había tocado una vida así, nada más que

trabajar, y todas sus relaciones estaban maltrechas. Pero estar ahí, entre los juguetes la animaba.

Muchas veces de noche, cuando la juguetería cerraba, ella se ofrecía a hacer horas extras.

Se quedaría vigilando, de paso podría ordenar muchas cosas, los clientes a veces no daban

tiempo a acomodar.

Una de esas noches Jessica se durmió ahí adentro, sentada. Soñó que uno de los títeres,

el flaco de piernas largas le guiñaba un ojo, le hacía una seña y con la mano le señalaba la puerta.

Entonces Jessica se incorporaba y decidida abría la puerta de la juguetería. Los títeres bajaban

en fila desde el estante y caminando, detrás del títere flaco de piernas largas, se escapaban hacia

la calle...

Jessica volvió a la vigilia y comprobó que los títeres estaban ahí, sentados en hilera, donde los

había dejado antes de sentarse y quedarse dormida.

Esos títeres bien vestidos, con su pelo de nylon y sus trajecitos bien confeccionados, pensaba

Jessica. Le gustaría llevarle un títere o tal vez dos o tres a su nieto, cuando lo conociera. Y eso

 iba pensando cuando salía del trabajo, por la mañana, una vez cumplido el horario, cómo hacer

para volver a entablar  la relación con su hija, cómo hacer para tener fuerzas y conocer al nieto...

Se detuvo varias veces frente a las vidrieras.

Primero del shopping y después en la calle. Había muchos carteles en los negocios que anunciaban

ofertas:

Dia del niño.

Solamente tenía algo más de treinta años, una hija, un nieto y muchas ganas de vivir, se decía.

Una de esas noches, cuando llegó a su casa, se lavó la cara con agua fría y se miró al espejo,

se sentía extraña.

Se pellizcó entonces la cara, los brazos, para comprobar que no estaba durmiendo. Fue entonces

que recibió el llamado del jefe: en la juguetería faltaban juguetes, faltaba completo el estante de los

títeres. ¿Ella sabía algo?

Para nada, todo estaba en su lugar cuando Jessica se fue de la juguetería. Podían revisar una y otra

vez las cámaras de video, nada faltaba ahí. ¿Y entonces? ¿dónde podían estar? ¡Malditos títeres!

justo un día como ese tenían que cumplir con el sueño, justamente un día como ese tenían que escapar.

Jessica se acostó a dormir pensando que a ella no podía ocurrirle así, justamente a ella,

esos títeres no podían habérsele escapado de los estantes.

Jessica soñó entonces que todo volvía a la normalidad, ella se amigaba con su hija, con sus padres,

conocía a su nieto, le llevaba un regalo ¡un títere! Le llevaría un títere para cuando el niño creciera.

Se despertó cuando los rayos de sol casi no entraban por la persiana del cuarto. Entró a la ducha

pensando cuál sería el títere que elegiría para su nieto. Y el teléfono empezó a sonar.

Entonces el corazón empezó a latirle fuerte, fuerte, como al galope. Salió de la ducha envuelta en

una tohalla.

Era la voz de Adriana: ¿mamá?

Jessica se alegró de escuchar la voz de su hija. La invitaba a la casa a conocer al niño. ¡Era lo que

Jessica estaba esperando! Definitivamente el regalo que le llevaría era un títere. ¿pero ahora que no

estaban los títeres dónde lo compraría?


Más tarde cuando Jessica llegó a la juguetería a cumplir con su turno de trabajo, un compañero le

avisó que el jefe la estaba esperando. ¿Qué pasó con los títeres? preguntó Jessica.

Pero nadie sabía a qué se refería. Jessica repasó entonces los estantes. Las muñecas, los autos,

los osos, los caballos, los rompecabezas y ¡los títeres!

Estaban ahí, en su lugar, como siempre. El flaco también, y cuando pasó ella, por su lado,

sentía que el títere mismo, ese flaco, alto, le guiñaba un ojo con complicidad.

(c)Araceli Otamendi

Buenos Aires


Suplemento especial DIA DEL NIÑO - Cecilia Vetti




Complicidad




La niña ríe, la maestra la mira, la encuentra pálida y decaída.

-¿Tomaste el desayuno? – le pregunta

- No lo tomé, ahora que no me dan mamadera la leche no me gusta, le siento otro gusto. ¡Es muy fea la leche en la taza! –afirma la niña

- ¿No vas a tomar más leche?

- Nunca más. -se empecina la pequeña. Nunca más…

La maestra se preocupa, llama a la madre y ella le cuenta que su hija es inapetente, puede pasarse el día sin comer, casi nada le gusta. -El médico dice que comerá cuando tenga hambre- sostiene la madre. Es por la mamadera, antes tomaba casi un litro de leche por día.

La maestra se resiste a verla así, sin fuerzas para jugar en el recreo. Le ofrece galletas, jugos, chocolate. Nada le gusta. Al día siguiente, la maestra saca de su bolso una mamadera y la llena de leche, la endulza y luego la esconde en el cuarto de los mapas, llama a la niña y le ofrece un manjar. Ella la toma en un suspiro y luego corre al recreo. Se la ve tan feliz.

Cuando la madre viene a buscarla, le confiesa a la maestra: -Esta mañana no pude menos que darle una mamadera, ayer no probó bocado- dice avergonzada.

- Yo en uno de los recreos también le di una mamadera- confiesa la maestra

-¿Y la tomó?

- Íntegra, después salió a jugar en el recreo. Comprendo que fue un atrevimiento de mi parte.- se disculpa.

- No se preocupe ¿Acaso el mate no es una mamadera con bombilla?

La niña las observa sonriendo mientras las dos mujeres se miran con complicidad.

- Si el director se entera me echa- se preocupa la maestra

- Si mi marido se entera, me echa- afirma la madre.

(c) Cecilia Vetti


Banfield

Provincia de Buenos Aires

lunes, 2 de mayo de 2011