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domingo, 14 de marzo de 2010

Ensayos/crónicas: Los ravioles de Doña Dominga - Araceli Otamendi

Los ravioles de Doña Dominga

(Buenos Aires)

Hubo una vez en la televisión argentina un programa llamado “Los ravioles de Doña Dominga”. Lo protagonizaba justamente Doña Dominga, madre del boxeador Oscar “Ringo” Bonavena, famoso por sus triunfos deportivos y que terminó sus días asesinado en los Estados Unidos en la puerta del harén de Joe Conforte, el Mustang Ranch.
Oscar “Ringo” Bonavena pertenecía a una típica familia italiana, donde la madre amasaba los famosos ravioles para toda la familia los días domingo. La televisión argentina transmitía para los televidentes a esta mujer y madre que cumplía algo así como un rito. Luego se reunía la familia a comer.
Era un típico domingo en familia, una familia grande.
Oscar Ringo Bonavena fue un deportista mediático que en las entrevistas que le hacían se declaraba fanático del club Huracán y además confesaba ser supersticioso y echar hojitas de “ruda macho” en la cancha para que su equipo ganara.
La fama de Doña Dominga creció tanto como la de su hijo.
Y en los hogares mirábamos el programa “Los ravioles de Doña Dominga” aunque nuestra madre no amasara o ya compráramos los ravioles en la fábrica de pastas o tal vez la costumbre fuera  comer  un asado.
Había un sentido de familia en ese espectáculo que mirábamos. La “mama” italiana cocinando para toda la familia “unita”.
Algo y mucho de eso se ha perdido. Muchas familias se han deshecho o se han compuesto con otros roles, otras prioridades, otras exigencias.
También las mujeres hemos cambiado y no creo que sean muchas las que amasen con sus propias manos las pastas que se comerán en la mesa del domingo.
Pienso en un futuro cercano, unos diez, a lo sumo veinte años. Pienso en los varones de la casa cocinando y de vez en cuando deberían hacerlo. Pienso que tal vez en la educación, en las escuelas, debería enseñarse a todos, mujeres y varones, cómo cocinar, además de cálculos matemáticos, lengua, geografía e historia.
Ya que vivimos en un mundo tan cambiante, y que “Los ravioles de Doña Dominga” no son más que un recuerdo nostálgico.

(c) Araceli Otamendi

2 comentarios:

ANA MARÍA dijo...

Valorando las conquistas que hemos conseguido como género, creo que el mundo giraría mucho mejor para nuestra especie( y para todas) si valorámos más los placeres espirituales personales y familiares (donde están las verdaderas raíces que con su suma hacen a una ciudad, un país, al mundo). El dinero es muy importante pero la estúpidez de figurar socialmente,de hablar con una papa en la boca, de martirizarse con operaciones y siliconas han trastornado a esta sociedad.volvamos q ciertas tradiciones que son chocolate para el alma.

Araceli Otamendi dijo...

¡gracias por tu comentario! Ana María, que pases un buen domingo.
un abrazo.
Araceli