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martes, 10 de marzo de 2009

Walt Whitman, el poeta de la Democracia

(Buenos Aires) Araceli Otamendi

Jorge Luis Borges afirma en su libro “Introducción a la literatura norteamericana” que Walt Whitman (Long Island, 1819-1892) fue el poeta de la Democracia. Y esto ¿por qué? Porque Walt Whitman se propuso una obra mesiánica: la epopeya de la democracia en América.

El poeta preferido por Whitman era Tennyson, pero su obra exigía un lenguaje distinto: el inglés oral de las calles americanas y de las fronteras.

Dice Borges: “…intercaló además, en general de un modo incorrecto, palabras de las lenguas indígenas, del español y del francés, para que su epopeya abarcara todas las regiones del continente. En cuanto a la forma, rechazó el verso regular y la rima y optó por largas estrofas rítmicas, inspiradas por los salmos de la Escritura.

En la épica anterior un solo héroe predominaba: Aquiles, Ulises, Eneas, Rolando o el Cid. Whitman resolvió, en cambio, que su héroe serían todos los hombres…”.

El Walt Whitman del libro es un personaje plural, dice Borges; es el autor y es a la vez cada uno de sus lectores, presentes o futuros.

Aparecen en el libro contradicciones como por ejemplo en un pasaje, Whitman nace en Long Island; en otro, en el Sur.

También está el gaucho y nuestra llanura. En los versos que cita Borges dice:

“Veo al gaucho atravesando los llanos,

Veo al incomparable jinete de caballos arrojando el lazo,

Veo sobre las pampas la persecución de hacienda salvaje…

Whitman escribió sus versos con una concepción de América como un nuevo acontecimiento que debían celebrar los poetas, en tanto que Edgar Allan Poe y los suyos la ven como una mera continuación de Europa, sostiene Borges. El autor argentino sostiene que la historia de la literatura norteamericana sería el incesante conflicto entre esas dos concepciones.

En el mismo libro, Borges se ocupa de Ezra Pound (1885-1972) quien suscitó los juicios más contradictorios. Para Elliot fue el mejor artífice, para Robert Graves, un simulador, dice Borges.

Pound fue discìpulo del filósofo Hulme, con el cual inauguró el imagismo, destinado a purificar la poesía de todo lo sentimental y retórico.

En 1928 le fue otorgado el premio Dial por su contribución a las letras norteamericanas. Vivió en Rapallo, Italia, desde 1924, donde se convirtió al fascismo y contribuyó por medio de conferencias radiales a la propaganda de esa doctrina.

En 1946 fue llevado a su patria y juzgado como traidor. El tribunal lo absolvió por irresponsable y fue recluido durante años en un hospicio para enfermos mentales.

Dice Borges: “extrañamente Pound creía que la democracia, tal como Jefferson la entendió, no es incompatible con el fascismo…”.

La obra de Pound es de difícil o imposible lectura, sostiene Borges, y tiene reminiscencias de Whitman.

© Araceli Otamendi

Bibliografía:

Jorge Luis Borges, Introducción a la literatura norteamericana, editorial Emecé

1 comentario:

Miguel Angel dijo...

Gracias por esta nota, por acercar el pensamiento de Jorge Luis Borges,
saludos desde la ciudad de La Plata